lunes, 27 de septiembre de 2010

Sábado de madrugada, con lágrimas y risas intercaladas.

Audrey Hepburn fumaba seductoramente junto a un hombre de grandes ojos azules. La pantalla parpadeaba contra los cristales, formando pequeños caleidoscopios de color.
El aire estaba impregnado de humo. Ninguna de las dos prestaba atención al caótico argumento de la película, un sin sentido tras otro.
Comenzamos a hablar, cuando dije tu nombre, Laura me miró con esa mirada suya, esa que dice, olvídate de ella o te mataré. Sus ojos me dan miedo, son azules. Pero de todas formas, las palabras brotaban de mis labios como una fuente incesante.

- ¿Sabes? Ahora da igual, pero ella es la persona más maravillosa que conozco. Es… no sé, me complementa. Intenta aparentar dureza, pero es la persona más dulce del mundo. Es cálida y agradable. Echo de menos su voz y hablar con ella. Y no sabes lo duro que es no hablarle cada día. Adora a sus padres, los tiene… en un altar, y eso lo admiro muchísimo. Y sé que me aprecia o al menos me apreciaba. No sé nada de ella, hace más de un mes que no hablamos.- las lágrimas luchan por salir, por orgullo y una rara sensación de ridículo, nunca me permito llorar delante de alguien, pero no pude evitarlo y lloré, recordándola, queriéndola en vano.- Laura enserio. ¿Qué hago? No puedo vivir así, no tengo ningún tipo de esperanza. No quiero ver a nadie, no quiero conocer a nadie, no quiero nada. Solo quiero… es preciosa ¿Sabes? Es la chica más guapa que he visto en mi vida. Me dijo que estaría mejor con otra. ¿Sabes qué? Antes prefiero estar sola toda mi vida.
- ¿No lo has superado, eh?- pregunta Laura.
- No- sollozo, la garganta estrangulada.- La quiero, joder.
- ¿Quieres que te abrace?- se acerca a mí con los brazos abiertos.
- No, no quiero que nadie me toque.



Y luego... recordé la primera vez que me besaste.

lunes, 6 de septiembre de 2010


Persigo recuerdos de madrugada que no me dejan dormir.
Sueño contigo y, paradójicamente, me quitas el sueño.
Cuando pienso que puedo superarlo, vuelvo a pensarte sin descanso.
Cuando me veo otra vez en el hoyo, duermo para soñarte tranquila.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Tres años de felicidad intercalada.


- ¿Recuerdas el día en el que nos conocimos?.- Preguntó con una sonrisa.
- ¿Cómo olvidarlo? Gemma me pasó un link con tu historia y me la leí en un día.- asentí.
- ¿En serio?. ¿Qué habrá sido de ella?
- ¿De Gemma? ¿Qué más da? Es una zorra esquizofrénica.- sentencié con una carcajada.
- Tienes toda la razón.- rió.
- Tengo que admitir, que al leer el título, no me convenció demasiado. Pero a medida que iba leyendo, me di cuenta de que eras especial, y quise conocerte.
- Y me pediste el msn.- prosiguió.
- Y comenzamos a hablar.- seguí yo.
- ¿Recuerdas el primer día que hablamos por teléfono?
- No pude dormir en toda la noche pensando en ello.- recordé con una sonrisa.
- Yo tampoco, estaba histérica.
- Y luego…- titubeó.
- Luego me enamoré de ti.
- Y vivimos un pequeño infierno.
- No fue para tanto.- dije, restándole importancia.
- Después fui a verte a Valencia. Una semana entera a tu lado.
- La mejor semana de mi vida.- recordé con nostalgia.
- Los videos, las comidas, los paseos por la playa…
- Tú comiéndote el cristal de la galería…- reí.
- ¡Oh venga! ¿Otra vez vas a recordármelo?.- gritó conteniendo la risa.
- Hasta el día de mi muerte.
- Está bien.- se carcajeó. Me miró con complicidad.- Aunque no fui yo la que se echó el líquido de lo de los mosquitos por las piernas y acabó gritando porque escocía.
- ¡Oh, joder! Cómo dolió aquello.- asentí, dándole la razón.
- Más tarde te enamoraste de Paula.
- Sí. Y dejamos de hablarnos. Fue horrible.
- También lo fue para mí.
- Quiero decir. Tú eras, eres y serás un pilar en mi vida, cuando no te tuve y comencé a desmoronarme, había muchas grietas en tu pilar, afortunadamente volviste a tiempo. Antes de quedarme atrapada bajo los escombros del dolor.
- Fui tan feliz cuando oí tu voz, después de tanto tiempo.- dije, cogiéndole la mano.
- Yo lloré y todo. Me sentía completa otra vez.
- Después del verano viniste a verme por sorpresa.
- En tu cumpleaños. Qué locura. Menos mal que Tefy me ayudó a organizarme.
- Y después de esa visita, viniste muchas más veces.
- Cada una mejor que la anterior.
- Míranos ahora. Tres años reducidos a esto.- dijo con una sonrisa.
- Está muy resumido. Las palabras vienen bien para según que cosas, para abarcar recuerdos no mucho. Para expresar sentimientos, tal vez. Pero lo que somos tú y yo, no cabe en ningún sitio, no existe ninguna palabra que lo defina.- expliqué-
- Tendremos que inventarla nosotras.
- No es mala idea. ¿Se te ocurre alguna?
- Déjame pensar…


Como siempre decimos, no hay palabras para definirnos, porque lo que sentimos puede ser, tal vez, la suma del amor que podemos sentir por una madre, una hermana y una abuela, sumado. Yo no quiero a mi madre, y no tengo hermanas, así que imagina cuánto quiero a mi abuela, cuánto te quiero a ti. Porque en lugar de tener ese amor repartido entre varias personas, yo lo siento concentrado en ti.

Felices tres años, Blanca ♥