domingo, 20 de junio de 2010

Sin condiciones.



Justin: Para.
Brian: ¿Qué? ¿Tienes algo mejor que hacer?
Justin: Los deberes.
Brian: Veo que tenemos un problema. ¿No me dirás que sigues enfadado por el tío del otro día? Ni tan siquiera le recuerdo. No pasó nada.
Justin: Lo sé. Estabas siendo tú. Y sé bien quien eres. No espero que cambies ni siquiera lo quiero.
Brian: ¿Entonces?
Justin: ¿Por qué estoy aquí?
Brian: Una noche tus papas quisieron hacer un niño y…
Justin: Hablo en serio. ¿Te sientes culpable de lo que paso? Contesta, contesta. ¿Si no me hubieran golpeado estaría aquí?

*

Justin: ¿Qué quieres?
Brian: Es verdad. Te acepté en mi casa porque te golpearon. Pero no quiero que te quedes por eso. Aunque… no pienses que somos un matrimonio porque no lo somos. No somos como los putos heteros, no somos como tus padres y no somos un par de bolleras caminando hacia el altar con trajes de Vera Wang. Somos maricones y si estamos juntos es porque queremos que así sea. Así que, si llego tarde supón que estoy haciendo lo que quiero hacer; follándo. Y, cuando llegue a casa también haré exactamente lo que quiera; estar contigo.
Justin: Vale. Yo también quiero cosas. Puedes follarte a quién quieras, siempre que no sea dos veces. Lo mismo para mí. Y nada de intercambiar nombres o teléfonos. Y no importa dónde estés ni lo que hagas, volverás a casa. A las dos.
Brian: A las cuatro.
Justin: A las tres. Una cosa más. No besarás a nadie en la boca. Sólo a mí.

.Queer As Folk



No quiero que cambies, no quiero que te vayas. Te quiero por como eres, con todas las consecuencias. Eres cómo eres antes de conocerme y si tienes que cambiar algún día, que no sea por mí, que sea por ti misma. No quiero que te agobies ni que te sientas enjaulada. No quiero que huyas de mí porque tengas una idea equivocada, sé lo que quiero y te quiero a ti, sin condiciones. Sin lamentos. Sin pena. Porque sí, porque soy caprichosa y lo quiero así, aquí y ahora. No sé qué pensaré mañana, pero hoy te quiero sin recelos.
Nunca pensé que me volvería a sentir así, pero no quiero mortificarme ahora, no estoy preparada. No lo quiero.
Un amor sin condiciones o las que queramos poner, pero sin prisas, con pausas, sin dar marcha atrás. Sin contemplaciones y sin comeduras de cabeza.
Eres una persona sorprendente, me atraes de una manera de la que nadie me ha atraído jamás. Será porque eres inalcanzable, imposible de enamorar. Inflexible y casi impenetrable.
Me gusta estar contigo, escucharte hablar y mirarte. Y me gustas porque me haces reír y porque eres como una burbuja antiestrés, porque no tengo que contarte mis penas y mis lamentos, contigo es diferente. Mejor. Es una forma de dejar de pensar en lo malo y vivir el presente con cerveza y sin luz.
Me río al recordar el día en que me besaste por primera vez. Fue absurdo y me sentí ridícula, pero me gustó, porque fue especial. Fue mono. Adorable. No fue ridículamente romántico, ahora esas cosas me dan asco. Nauseas, huyo de ello.
No me apetece derrochar el romanticismo, no hacen falta palabras, ni gestos. El romanticismo es el sentimiento y puede que sea una cursi, pero nunca te he dicho te quiero mirándote a los ojos y probablemente no lo haga nunca, porque no me gusta, por que no me sale. Porque querer no son palabras, si no actos. Y este no es un acto de amor, si no, que te escribo mis pensamientos y deseos. Y te deseo a ti, con todo mi cuerpo.
No voy a decir cursilerías, aunque puede que esto te parezca una cursilería. No voy a pedirte nada ni esperar nada de ti. Solo lo que tú quieras ofrecerme. Sin agobios, solo sinceridad y calma. Te quiero, sin promesas, sin te quieros.
No quiero velas, ni rosas. Solo verte y escuchar tu risa. Que tu acento me envuelva y me lleve a otra parte del planeta.
Soy adicta a ti. Porque eres difícil de conseguir. Me duele pensar que tengas miedo o que no quieras saber nada de mí, por alguna razón oculta que no sé. No sé si todavía te gusto, si me quieres o no, si me deseas. No lo sé, nunca hablamos de estas cosas.
Eres cabezota, pero también eres diferente a las otras personas que conozco. Me respetas a mi y a ti misma más que nadie. No me haces daño, si no al contrario, intentas hacerlo lo mejor que puedes. Y solo con intentarlo ya me haces feliz.



Y perdona por esto...

3 comentarios:

Fènix dijo...

M'encanta esta frase: "Te quiero, sin promesas, sin te quieros."
I em pareix d'una sinceritat absoluta, enhorabona.
(Espere que no t'importe que comente en una entrada tan personal, si et molesta digues-me-ho, per favor)

Vilma Picapiedra dijo...

Nooo para nada :)
me gusta que la gente diga su opinión. Lástima que la persona a la que va dirigida no opine lo mismo...

Anónimo dijo...

Eres genial, tienes msn?