viernes, 12 de febrero de 2010

Ridículamente ridícula,

Tal como me temía, me gustó besarte, sentirte, saborearte. Ahora, como una especie de síndrome de abstinencia, mi boca quiere más. Mi cuerpo se está portando mal, porque cada vez que lo recuerdo, cada vez que lo recreo, se despierta, se desboca, se excita.
Me siento totalmente ridícula sintiendo esto, soy sincera, a veces me avergüenzo, no por desear a una mujer, si no porque me siento sola ante estos sentimientos, como la única implicada, preocupada a veces y paranoica sin sentido a ratos cortos. Luego lo pienso y me río, me digo a mi misma que tengo que confiar más en mí, que tengo que tranquilizarme, entonces me centro en los libros, en mis escritos. Inevitablemente sales tú. Escribo y te describo, recuerdo y te recreo, invento y te pienso, sueño y te deseo.
Siento ser una romántica empedernida sin remedio, nací así y por más que intente cambiarlo no puedo suprimir el rasgo que me define. Lo siento mucho, de verdad, ojalá pudiese cambiarlo.

2 comentarios:

Fènix dijo...

No debes sentirte ridícula, ni estás sola, ni es malo ser romántica (como mucho, arriesgado a veces, pero ya está).

Así que aunque no te vaya a arreglar la vida con un comentario ni mucho menos: Ánimo, Que en realidad, lo que cuentas es como para alegrarse!

Anónimo dijo...

Qué sentimiento tan bien expresado! Perfecto <3