lunes, 22 de febrero de 2010

Crisis de soledad.

Mi vida se consume como un cigarrillo solitario a media noche; cada mal recuerdo es una calada mal dada.
Siento como la vida se me escapa de las manos, ante mis ojos. Estoy perdida y sin rumbo en este mundo sin sentido.
Tengo mucho que ofrecer pero nadie a quien ofrecérselo. A veces no me importa, he aprendido a convivir de esta manera, hasta mi próxima “Crisis de soledad”, que suelo tener cada domingo, de siete de la tarde a altas horas de la noche y que suelen comenzar con interminables suspiros y ansiedad, y terminar a lágrima viva, sobre mi almohada querida, consecuencia de la suma de una película lacrimógena y mi soledad.

1 comentario:

Fènix dijo...

Los domingos pueden ser lo mejor o lo peor que te pase en esta vida.
A veces parece que este blog lo escriba yo, o casi. De hecho lo de "tanto que ofrecer y nadie a quien ofrecérselo" podría ser un subtítulo para mi vida xD. No me parece bien que digas que estás perdida sin rumbo en este mundo sin sentido por las siguientes razones. Lo de que este mundo no tenga sentido es por definición, el devenir no es un cometido. Y en cuanto a lo de que estás sin rumbo: no lo necesitas, ve a dónde quieras, déjate fluir; creo que te saldrá bien.