domingo, 28 de febrero de 2010

Amor sin condiciones.

El amor romántico no existe y tristemente me he dado cuenta a una edad muy temprana. Ya no viviré con la ilusión de conocer a alguien a fin a mí en todos los ámbitos y sentidos. Ya no perderé el en buscar y dejarme encontrar. Porque, así como en los cuentos que nos contaban de niños, todos con una finalidad, una moraleja, el invento del amor no es más que una estrategia para engañarnos, mentirnos a nosotros mismos y embaucarnos en la tarea de traer hijos al mundo. Este cuento es el culpable de muchas penas y lágrimas, al igual que la fidelidad y la monogamia. Restándome del resto de los mortales (por ahora) soy monógama y fiel. Yo, ingenua de mi, pensaba y creía en el tipo de amor romántico “crepusculero” empalagoso e infinito y por supuesto, fiel.
El sexo va aparte. Ahora, realmente la vida y la “experiencia” me ha hecho cambiar de opinión, mi forma de pensar, aunque no pueda decir lo mismo de mi forma de sufrir.
Las personas tienen un instinto sexual irrefrenable (cosa que me hace pensar que no soy persona, porque yo ese instinto lo puedo frenar) pero supongo que, si alguna de mis parejas futuras (hola a todas) tiene sexo con otra persona, pero asegura que me ama a mí, hoy por hoy, podría llegar a perdonarlo. Como decía Victor Fox en “Amor sin condiciones”: “Dirk, me acuesto con otros hombres, pero duermo contigo.”

jueves, 25 de febrero de 2010

Tocada... y hundida.

Nunca soy suficiente. Da igual cuan delgada esté, cuantas curvas tenga, lo largas que sean mis pestañas o lo suave que sea mi piel. Da igual que tenga buen corazón, que sea dulce o sepa expresar o no mis sentimientos, a la larga, nunca es suficiente.
Sé que no enamoraré a nadie y que yo me enamoraré una y mil veces. Da igual lo mucho que quiera a alguien, siempre acabará haciéndome sufrir. Como por ejemplo, mi madre, como por ejemplo, mis amigos, como por ejemplo, mis ex.
Hay cosas inevitables, como la muerte o el amor, no puedes luchar contra ellos, pero puedes aprender a vivir con el peso de que algún día morirá alguien a quien amas y que algún día te enamorarás locamente. Es algo que hay que vivir, una prueba más, un obstáculo en la carrera de la vida.
No importa lo que hagas, no importa lo que no hagas, una cosa u otra acabará pasando. Tarde o temprano.
La vida es muy complicada y a veces me da rabia porque me gustaría tener el poder para cambiarlo, cambiar quién soy, aunque ese sentimiento desemboque en una aguda culpabilidad hipócrita que me engulle por dentro. No puedo tomar el camino fácil sólo porque sea fácil, la vida no es así. Mí vida no es así, no puedo elegir una vida menos complicada que la mía. Y a joderse.

lunes, 22 de febrero de 2010

Crisis de soledad.

Mi vida se consume como un cigarrillo solitario a media noche; cada mal recuerdo es una calada mal dada.
Siento como la vida se me escapa de las manos, ante mis ojos. Estoy perdida y sin rumbo en este mundo sin sentido.
Tengo mucho que ofrecer pero nadie a quien ofrecérselo. A veces no me importa, he aprendido a convivir de esta manera, hasta mi próxima “Crisis de soledad”, que suelo tener cada domingo, de siete de la tarde a altas horas de la noche y que suelen comenzar con interminables suspiros y ansiedad, y terminar a lágrima viva, sobre mi almohada querida, consecuencia de la suma de una película lacrimógena y mi soledad.

sábado, 20 de febrero de 2010

Sí, soy tonta y ridícula.

Buenas noches.
Aunque sean las siete de la tarde.

http://tusimeconoces.blogspot.com/

viernes, 12 de febrero de 2010

Ridículamente ridícula,

Tal como me temía, me gustó besarte, sentirte, saborearte. Ahora, como una especie de síndrome de abstinencia, mi boca quiere más. Mi cuerpo se está portando mal, porque cada vez que lo recuerdo, cada vez que lo recreo, se despierta, se desboca, se excita.
Me siento totalmente ridícula sintiendo esto, soy sincera, a veces me avergüenzo, no por desear a una mujer, si no porque me siento sola ante estos sentimientos, como la única implicada, preocupada a veces y paranoica sin sentido a ratos cortos. Luego lo pienso y me río, me digo a mi misma que tengo que confiar más en mí, que tengo que tranquilizarme, entonces me centro en los libros, en mis escritos. Inevitablemente sales tú. Escribo y te describo, recuerdo y te recreo, invento y te pienso, sueño y te deseo.
Siento ser una romántica empedernida sin remedio, nací así y por más que intente cambiarlo no puedo suprimir el rasgo que me define. Lo siento mucho, de verdad, ojalá pudiese cambiarlo.

jueves, 11 de febrero de 2010

Vicent Andrés Estellés.

No he desitjat mai cap cos com el teu.
Mai no he sentit un desig com aquest.
Mai no el podré satisfer -és ben cert.
Però no en puc desistir, oblidar-te.
És el desig de la teua nuesa.
És el deig del teu cos vora el meu.
Un fosc desig, vagament, de fer dany.
O bé el desig simplement impossible.
Torne al començ, ple de pena i de fúria:
no he desitjat mai cap cos com el teu.
L’odi, també; perquè és odi, també.
No vull seguir. A mamar, tots els versos!


Pues eso.

lunes, 8 de febrero de 2010

Adicta.

Soy una adicta. Adicta a la cama, adicta a los sueños, a la cafeína, teína, al pintalabios rojo putón, a unas medias a juego, a la lencería fina y de encaje, a los vestidos, a las faldas excesivamente cortas, a las medias rotas, al pelo negro, a los besos, al contacto de pieles, al calor, a los insultos en inglés, a la música, a la vida, a los zapatos planos, a los días nublados, a la ropa negra, adicta a los colores chillones, al tabaco, al zumo de tomate, a los libros, a las letras, a los pensamientos, razonamientos y la lógica. Adicta a la psicología, a la psiquiatría, a las historias largas y turbulentas que se cuentan en un día lluvioso, a los viernes. Adicta a rodearme de personas constantemente, adicta a estar fuera de casa, lejos de mis padres, adicta al dulce, adicta al salado. Pero sobretodo, adicta a los besos. Eso seguro.