domingo, 10 de enero de 2010

Corazón de hielo.


Hay gente en el mundo que parece no tener sangre en las venas. Sus corazones no se conmueven ni laten. No se mueven, no sienten. A veces, me gustaría ser una persona así, incapaz de sentir, por lo tanto, incapaz de sufrir.
Pero en mi naturaleza y código genético está el ser sufridora y querer mucho. Lo he heredado de mi abuela, que es la persona más cariñosa y servicial que conozco, nunca piensa en ella misma, siempre en los demás y eso la hace sufrir muchísimo.
Obviamente, no siempre pienso en los demás, aunque sí la mayoría de las veces. Eso me convierte en una persona muy inocente y tonta. Dejo que los demás jueguen conmigo solo para mantener una cierta armonía con el mundo que me rodea. Pero me acaba matando, o haciendo daño. Siempre la misma historia, la misma canción. Al final, todo las riendas y es cuando los demás se percatan de que algo ha cambiado en mi, y ya no les gusta mi forma de actuar, me ha pasado en varias ocasiones, cuando me he defendido en lugar de dejarme pisotear.
Voy a luchar por protegerme, ya que solo yo puedo hacerlo. No necesito que nadie me proteja, ni me cuide, ni… me quiera. Yo me cuido. Yo me protejo. Yo me quiero. Yo. Yo. Yo. ¿A quién pretendo engañar? A MI. No necesito a nadie, porque he aprendido a no depender de nadie más que de mi misma para ser feliz, aunque sea un poco. Pero si que me siento muchas veces sola, y eso me irrita muchísimo porque no puedo hacer nada YO para remediarlo. En fin. Un mal día.

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