domingo, 31 de enero de 2010

Nueva pasión.

Lo he encontrado tarde, pero puedo decir que adoro a Paulo Coelho.

martes, 26 de enero de 2010

Una canción.


Los centinelas de mi pensamiento
Luchan en batalla contra tu recuerdo
Arañan mis piernas intentando alcanzar mi cabeza
Hundiendo sus dedos en las yagas del amor

No necesito más caricias
He aprendido a ver el amor en las heridas
Lenta agonía que me quema las entrañas
Sábana blanca que me cubre el rostro

Quiero ver más allá
Pero ya no puedo
Quiero ver más allá
Pero ya no puedo

domingo, 24 de enero de 2010

Me siento extraña.

Últimamente me siento extraña, como si una parte de mi estuviese desapareciendo, o se hubiese transformado en algo que siempre he detestado y anhelado a la vez. Sí, creo que ya no soy yo, si no una copia barata de mi misma, que no se asemeja a mi cálida personalidad, me cuesta muchísimo expresarme, ser cariñosa y atenta. Antes parecía haber nacido con ese don de gentes, ahora soy una borde sin remedio. Y esto me afecta a la escritura. Un escritor se basa de experiencias para escribir, y yo hace mucho tiempo que experimento nada. Hace tiempo que no vivo. Y si no vivo no escribo y si no escribo no vivo y así, el pez que se muerde la cola.
Escribir es un alimento para mí, al igual que leer. Bebo libros, mastico palabras, vomito frases y fumo párrafos enteros de delirios caóticos y sin sentido (que para mi lo tienen).
Añoro el calor de una persona a mi lado, siento cada vez más miedo y cada vez más alivio de estar sola, sentimientos totalmente contradictorios. Me gusta estar sola porque he aprendido que no se acaba el mundo por estarlo, y me da pánico estar sola porque tengo el presentimiento de que voy a estar así siempre. No confundamos términos, no es lo mismo estar sola que sentirse sola. Obviamente no estoy sola, pero me siento muy sola y eso es lo terrible. Sentirse sola en medio de un montón de gente, es lo peor que le puede pasar a una persona. Sin embargo, me gusta la soledad, disfruto las raras veces que mis padres abandonan el nido (parece que estén pegados con superglú al salón de casa) unas horas o unos días y yo soy indescriptiblemente feliz porque me siento libre, y la libertad yo la aprecio muchísimo. Programo mi vida, imagino que soy ama de casa, limpio y cocino cuando me apetece, estoy en el comedor pacíficamente, y fumo cuantos cigarrillos se me antojan. Voy desnuda si quiero por la casa, grito si tengo un orgasmo, bebo si tengo cerveza a mano, como a cualquier hora del día o de la noche, la música siempre fuerte y atronadora. Esa es la verdadera felicidad, sentirse libre. Y yo nunca me siento así. Sentirse querida, y hace mucho tiempo que nadie me quiere como quiero que me quieran. Necesitada, porque sé que la próxima persona que me toque, se va a tragar mis lágrimas de emoción, que he sufrido mucho y lo que más necesito es un abrazo.
Hay días en los que no me sirven ni mis orgasmos. Solo necesito abrazarme a un cuerpo, y dormir. No dormir sola, dejar entrelazar mis pensamientos nocturnos, colarme en los sueños de otras, y dejar que entren en los míos.
Necesito viajar, besar, llorar, gritar, reír histéricamente. En fin, que necesito ser y sentirme feliz. Libre.

lunes, 18 de enero de 2010

M.J


Su fama reducida a:
"Sí, ese chico, ese bailarín blanco negro, que baila y canta tan bien". Isabel Santacatalina, profesora de filosofía y aislada del mundo, por lo que se ve.

domingo, 17 de enero de 2010

Amor de madre.

Mamá: "Tienes una personalidad de mierda, eres una desordenada y nadie te va a querer nunca."

sábado, 16 de enero de 2010

El mejor regalo...


Es una bendición divina tener las amigas que tengo. Y si pongo esta foto en particular, es porque hoy, sin que ella lo sepa, me ha demostrado cuánto me quiere y me protege.
Te quiero. Mucho, muchísimo.

miércoles, 13 de enero de 2010

Relación "profesor-alumno".

Los profesores tienen la idea errónea de que al ser la autoridad absoluta en una clase tienen el poder para someternos a su voluntad, creen que sólo somos alumnos y no personas. Creen que están en su derecho para insultar, degradar, humillar, anular, amenazar e imponer sus absurdas reglas sin consecuencias. Pero sí que las hay, no inmediatamente, lógicamente, pero consiguen tener alumnos muy cabreados y protestotes, además de personas desquiciadas y con “el síndrome del alumno quemado”. Sí, los profesores tienen la llamada enfermedad del síndrome del profesor quemado, no saben lo que es ser alumnos de ellos mismos. Se suicidarían.
Un día agotador repleto de repliques, anulaciones, insultos (que me llamen inmadura que me parece un insulto enorme en mi persona), queriendo explicarme y sin que me dejasen, etc, etc, etc.
Para acabar, Isabel, Lola, iros a una isla y no volváis.

lunes, 11 de enero de 2010

Día guay.


Hoy ha sido un día muy productivo. He hecho mi trabajo de técnicas de expresión graficoplásticas a golpe de pincel y con la banda sonora de “Queer As Folk” como acompañamiento, pues lo requería ya que el dibujo son dos de los personajes principales de la serie.
Luego he estudiado historia, me he hecho resúmenes, he buscado información en Wikipedia y más sitios de Internet y lo he agrupado todo en forma de apuntes.
Me ha dado tiempo a hablar largo y tendido con mis padres, sin exaltarme ni echarme a llorar (¡bien!) y ¡todavía he podido dormir una pequeña siesta!
Me siento realizada, porque, aunque llevo poco tiempo viviendo en el 2010, todos los objetivos que me marqué los estoy cumpliendo (casi) a rajatabla. Los más importantes al menos si los estoy cumpliendo inmediatamente y me siento orgullosa. Poco a poco iré remontando, o al menos, eso espero.
Me voy a dormir, escuchando la melódica y suave voz de Brian Molko, que cada vez me tiene más hipnotizada.


Foto/Dibujo: Justin&Brian

domingo, 10 de enero de 2010

Corazón de hielo.


Hay gente en el mundo que parece no tener sangre en las venas. Sus corazones no se conmueven ni laten. No se mueven, no sienten. A veces, me gustaría ser una persona así, incapaz de sentir, por lo tanto, incapaz de sufrir.
Pero en mi naturaleza y código genético está el ser sufridora y querer mucho. Lo he heredado de mi abuela, que es la persona más cariñosa y servicial que conozco, nunca piensa en ella misma, siempre en los demás y eso la hace sufrir muchísimo.
Obviamente, no siempre pienso en los demás, aunque sí la mayoría de las veces. Eso me convierte en una persona muy inocente y tonta. Dejo que los demás jueguen conmigo solo para mantener una cierta armonía con el mundo que me rodea. Pero me acaba matando, o haciendo daño. Siempre la misma historia, la misma canción. Al final, todo las riendas y es cuando los demás se percatan de que algo ha cambiado en mi, y ya no les gusta mi forma de actuar, me ha pasado en varias ocasiones, cuando me he defendido en lugar de dejarme pisotear.
Voy a luchar por protegerme, ya que solo yo puedo hacerlo. No necesito que nadie me proteja, ni me cuide, ni… me quiera. Yo me cuido. Yo me protejo. Yo me quiero. Yo. Yo. Yo. ¿A quién pretendo engañar? A MI. No necesito a nadie, porque he aprendido a no depender de nadie más que de mi misma para ser feliz, aunque sea un poco. Pero si que me siento muchas veces sola, y eso me irrita muchísimo porque no puedo hacer nada YO para remediarlo. En fin. Un mal día.

sábado, 9 de enero de 2010

9 de enero.


He intentado olvidar este día con todas mis fuerzas, pero ha sido inútil. Aunque los recuerdos están borrosos, los colores son muy vivos y los sentimientos yacen latentes a la espera de un nuevo amanecer.
Hace un año sentí como mis sentimientos se unificaban. Se abrió un mundo nuevo ante mí, un mundo que todavía no he terminado de descubrir. Supe por fin quién soy, cómo soy. Se declaró mi verdadera identidad. Me conocí plenamente a través de otras manos y labios.
Durante los últimos meses me he estado castigando, torturándome con el recuerdo de los sentimientos vacíos, sin ser capaz de admitir que ese día fue crucial para mi “yo” en estos momentos.
Esos recuerdos y actos han forjado quién soy ahora y porqué soy así. Supe de lo que soy capaz de hacer, de mi gran capacidad para sentir. De la emoción que puedo almacenar y dejar salir a borbotones de mi interior.
El año pasado, por esas fechas, por estas horas, supe lo que era amar a alguien de verdad. Con todo tu cuerpo, tu alma, tus fuerzas. Un amor que te desgasta y te agota. Te desgarra. Ese que sólo se siente una vez porque es la primera vez que te hacen sentir así.
Pasarán los años y el recuerdo quedará enterrado bajo una gran montaña de nuevos recuerdos reciclados (buenos y malos), aún así seguirán ahí, en mi mente, en mi corazón.
Quedarán memorizados como una poesía de la adolescencia, con el deje de amargura del primer amor/desamor.
Recuerdos que teñirán de sonrisas mis últimas horas, las peores noches, los peores días, los peores momentos de mi vida.
Sé que de recuerdos no se puede vivir, como un buen día me dijo mi padre, mirándome a los ojos. Una frase que me congeló el alma y los sentidos.
Los recuerdos sirven para saber lo que viviste y creando nuevos recuerdos, sabrás lo que vivirás, los recuerdos ayudan a equilibrar la balanza de la memoria. Y este en concreto, pesa más que cualquier otro.

martes, 5 de enero de 2010

Frerard NEVER dies.

Al pasar por mi lado me empujó suavemente con el hombro. Era una señal, para que le acompañase.
Le seguí dubitativo por el largo pasillo hasta entrar en los baños, antes de que pudiese reaccionar me estampó contra la pared de azulejos blancos y me besó. Fue un beso rudo, excitante y pasional. Sentí sus brazos rodeando mí cuello, sus manos acariciar mi cabello y su lengua enroscarse con la mía. Quise separarme de él, y Frank mordió mi labio inferior. Gemí, su mano se perdió dentro de mis pantalones…
Conseguí reunir la suficiente fuerza de voluntad para apartarme brevemente de él, mientras Frank besaba mi cuello paseando su lengua húmeda por mi piel…
- Frank.- jadeé sin aliento, excitado por sus besos.- ¿Qué haces?
- ¿Tú que crees?.- preguntó contra mi mandíbula.
- Esto no está bien….- susurré con poca convicción en el tono de mi voz.
- Eso lo hace más excitante.- desabrochó uno de los botones de mi pantalón.- tu lo deseas.- otro botón.- yo lo deseo…

"Hand in mine, into your icy blues
And then I'd say to you we could take to the highway
With this trunk of ammunition too
I'd end my days with you in a hail of bullets"


lunes, 4 de enero de 2010

Arrepentimiento moral.

Hacía mucho, muchísimo tiempo que no sentía una rabia tan ardiente y devastadora como la que he sentido hoy. La impotencia de no tener mi futuro en la palma de la mano, de no tener los medios para irme lejos y no mirar atrás. Es lo que me gustaría, olvidarme de todo y empezar de cero. Sobretodo olvidarme de mi madre, que me amarga la existencia cada vez que tiene ocasión. No tengo la típica rabieta adolescente, hay cosas que sí sé que merezco, pero todo tiene un límite. Yo tengo un límite de paciencia, y el vaso está casi a rebosar, amenazando con desbordarse de cualquier forma, sin importar las consecuencias.
Hoy he llorado y he gritado en soledad hasta desgastarme los pulmones. Me he tapado la cara y he desatado la ira en forma de sollozos y arrebatos coléricos que tenían que haber salido de mí hace mucho. Ya no cabía más paciencia en mí interior.
Me escuece la garganta de las palabras que me quemaban en la boca, las he dejado salir, sin importarme lo que pasaría. Sin pensar. Ahora, tonta de mi, me duele el alma. El arrepentimiento es lo que tiene, es la tortura de la persona humana.