jueves, 17 de diciembre de 2009

Deseo-Tortura.


Por las noches, siento la tortura de mi cuerpo anhelando el calor de otro cuerpo en mi cama fría y deshecha. La calidez de una piel contra la mía. Las palabras se me quedan atragantadas y el aire se me va, así como la vida y las noches vacías, que pasan solitarias y silenciosas, clavándome dagas de silencio en el corazón y en la fuente de mi deseo y pasión. Un calor sinuoso, infundido por sueños retorcidos y húmedos. Sucios. Sueño con labios, con lenguas y manos. Con pieles y ojos que me miran pintados de placer. Y siento las sábanas teñidas de orgasmos que se pierden en la noche y el éxtasis soñoliento que recorre mis entrañas. Y me despierto desolada. Anhelante. Abatida. Caliente.

1 comentario:

Srta.Ea dijo...

oooooh. Si esq eres una calentorraaa! =P