lunes, 21 de diciembre de 2009

Nos ha tocao' el gordo.

Este año nos ha tocado el gordo. Una profesora gilipollas y una tutora subnormal.
Desde que dejé la secundaria y comencé el bachiller no he tenido más que problemas con todos o varios profesores. El primer año, un profesor consiguió que me fuese de las clases llorando (además de mi asignatura favorita), otro profesor odiaba a las mujeres y favorecía sólo a los alumnos, con eso te lo digo to’. Al año siguiente repetí curso, aparte de problemas con profesores tenía problemas personales, así que, me tocó repetir. Ese año fui con ganas, iba a estar con amigos y me hacía mucha ilusión. Entonces, conocí a la que iba a ser mi profesora de filosofía. Y me quise morir. Otra gilipollas que lo único que hacía era marearnos con su extraña forma de dar clase. Y su extraña forma de ser, para qué negar lo evidente. Y otro profesor subnormal de dibujo, que te insultaba a la primera de cambio y sin contemplaciones. Luego me enteré de que la única profesora que valía la pena se estaba muriendo y ya quise desaparecer.
Sin embargo, este año creo que se lleva la palma. Sí. Porque nos ha tocado el pack de los profesores sabelotodo, gilipollas, intransigentes y maleducados. Ojo, que se salvan dos. ¡DOS! SEÑORAS Y SEÑORES de nueve profesores que tengo. Y no solo lo pienso yo, que no soy la única tonta que esta indignadísima con las notas. Que sí, que este trimestre me lo he pasado por el forro, lo admito y lo acepto. Pero no acepto suspender una asignatura en la que he trabajado y era fácil aprobar. Que no sé mis fallos y si es verdad que me merezco ese mísero 4, quiero saber qué he hecho mal y cómo hacerlo mejor. Pero… la GILIPOLLAS de la profesora que tenemos, una vieja neurótica, histérica y todo lo malo que acabe en “ica” no quiere darnos notas ni decirnos en qué coño fallamos.
En fin, para resumir. Que yo me voy a poner las pilas duracel, pero aquí yo no voy a ser la tonta que trabaje y luego no se demuestre mi esfuerzo. Ya está bien hombre. Que esto es una fiesta. Que no es normal.
La tutora, otra que tal baila. Una “vieha”, que falta muchísimo a clase, y también se inventa las notas sobre la marcha. Oh, a ti un 3, a ti un 8, a ti un 5… al tún-tún y se acabó. ¡Pues yo se dar de hostias al tún-tún la mar de bien oiga!
Bueno, lo dejo ya, que me enervo demasiado. ¡Qué van a pensar de mi los vecinos! (es irónico, ya que me importa bien poco lo que piensen los demás de mí.)

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