sábado, 21 de noviembre de 2009

Tú me importas.


En pleno delirio ebrio, me acordé de ti, y de ti, y de ti, y de todas las personas que me importan de verdad. Aquellas a las que amo, aquellas a las que quiero, a aquella que me gusta tanto…
Sentada en un portal, esperé pensativa, observando la noche y fumando un cigarrillo, sola. Y fue la primera vez en mucho tiempo, en la que no me sentí sola. El ruido de las calles era como música para mi, el frío, me hacía sentir viva y sentía una ligera sensación de ensoñación.
No puedo evitar pensar en todo lo que me ha pasado en tan poco tiempo y lo mucho que me ha ayudado. Estos últimos meses, han sido un alivio para mi, pues los meses anteriores, fueron un tormento y una verdadera locura.
He madurado, he aprendido a valorar a los demás, a apoyarme en los amigos y no dejar que mi corazón sea el que lleve las riendas de todo.
Aunque siga teniendo los mismos problemas, y que intente ignorarlos, me siento mejor, los sobrellevo mejor.
No sabéis el dolor que provoca llegar a casa y vivir cada día la misma historia que ayer, dolorosa, patética y triste.
Me escondo, huyo. Me sumerjo en los libros, expreso lo que siento con palabras y fotografío mi alma. Me dejo llevar por la música y durante un rato me olvido de todo. El arte, las personas, están para hacerte olvidar todo lo malo del mundo, de la vida. La hacen más fácil y mejor, te hacen amarla, sentirla y no querer dejarla ir.
Gracias a todos por sostenerme.

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