jueves, 19 de noviembre de 2009

Sentimientos vacíos.


A veces creo que estoy vacía por dentro. Siento que mi alma esta gastada y usada. Sí, me siento usada, cuerpo usado, corazón usado – diatésico, enfermo, loco, roto, muerto – utilizada sería la palabra más apropiada y no quiero sentirme así nunca más. Tengo miedo a querer (demasiado), de enamorarme de nuevo… aunque no creo que vuelva a sentir tanto como antes (y lo agradezco, es agotador). El amor es como un deporte de riesgo, algo peligroso. Puede salir mal (la mayoría de las veces, de ahí el miedo a perder a alguien de por si maravilloso) o puede salir bien.
Ciertamente no veo mi futuro atada a una persona. Antes sí. Era ingenua, una niña. Ya no soy una niña, la niñez y la inocencia la perdí hace mucho tiempo. Ahora intento concentrarme en ser feliz junto con mi soledad absoluta, vivir sin necesidad de cariño o amor. ¿Para qué? Mejor el amor propio (que desgraciadamente no tengo).
Como me siento vacía intento llenar ese vacío con libros, maquillaje, ropa nueva, alcohol, drogas, tabaco… no es algo de lo que me sienta orgullosa, pero lo sobrellevo mejor así.
No tengo un punto de apoyo y tal y como es mi vida, lo necesito. Sí, tengo amigos, pero no es lo que necesitaría (¿?) ahora mismo. No es que lo necesite, creo que es más lo que me gustaría tener, aunque no llegue a tenerlo nunca.
Sí, sí, soy negativa. Bah. Soy realista.
Y no, no tengo un mal día, en realidad, estoy eufórica, aunque físicamente me duele todo… (no me sienta bien salir hasta tan, tan tarde y dormir en casas ajenas), con todo, fue una buena noche.
Y hoy voy a tener un buen día/noche.
No estoy muy inspirada… tengo tantas cosas que contar, tantas cosas que me quedan por sentir, decir, analizar, gritar…
Tengo ganas de ti. Creo.
El miedo me ciega.

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