jueves, 19 de noviembre de 2009

Pasión, sexo, lujuria.


“Pasión. Está dentro de todos nosotros, durmiendo, esperando. Y aun sin desearlo, sin pedirlo, se desata, abre sus fauces y aúlla. Nos habla, nos guía. La pasión nos gobierna a todos y nosotros obedecemos, ¡Qué remedio nos queda! La pasión es la fuente de nuestros mejores momentos, la alegría de vivir, la claridad del odio y el éxtasis del dolor. A veces duele más de lo que podemos soportar. Si pudiéramos vivir sin pasión, tal vez encontraríamos algo de paz, pero estaríamos vacíos, habitaciones vacías, destartaladas y húmedas. Sin pasión, estaríamos realmente muertos.” Ángel (Buffy Cazavampiros)
El sexo. “Todo se reduce al sexo” (Brian Kinney)
Hoy me siento muy sexual, y no tengo idea de porqué, pero me gusta.
Sí, siento que mi piel está ardiendo, mucho más caliente de lo normal. Y tengo deseos de desnudarme, a pesar del frío atenazador que gobierna la noche.
Sexy. No sé si soy sexy o no. pero hoy me siento sexy, diferente. Bien.
No es que tenga ganas poderosas de hacer al amor (sin amor, gracias) es más como una sensación ¿Sabes? Algo que siento yo y que nadie más puede sentir si no está dentro de mí.
La lujuria. ¿Qué tiene esta palabra que me embelesa tanto? Me encanta decirla, escribirla, deletrearla, sentirla, gritarla y a veces hasta gemirla. Es preciosa. Es sexy, es romántica pero guarra. Sí, admitámoslo, es una palabra sucia. Bellamente sucia. Me recuerda al cálido cuerpo de la Venus de Milo, o al cuadro del Nacimiento de Venus. Me viene a la mente un cuerpo de mujer, pálido, sensual (otra palabra que adoro), cubierto de rubio vello, con el cabello largo y rizado cubriéndole los hombros perfectos y blancos, entre cuyos mechones se pueden adivinar los pechos firmes y suaves.
Me recuerda al olor de una mujer, al olor del sexo y vagamente al del amor (dulce y amargo a la vez).
El dolor, el que se produce cuando se implican sentimientos en una relación “puramente sexual”. O cuando amas a alguien que no te ama (o no lo suficiente, lo que tu/yo necesitas/to).
Duele amar a quien no te ama y duele que utilicen tu cuerpo diciendo que lo hacen, no te fíes de nadie. Se es “más feliz así” (me miento a mí misma, sí, mecanismos de defensa, estoy perturbada, lo sé. La sociedad me ha hecho así.)
A veces el dolor es dulce, porque saca lo mejor de mi, quiero decir, cuando el dolor es desgarrador, no me salen las palabras, pero cuando la herida a sanado (o al menos apenas queda un amargo rastro de resentimiento y odio hacia mi misma) las palabras salen solas, se dibujan en mi cerebro y mis dedos las plasman, tal cual las pienso, en este folio cibernético (amado mío).
Con este pensamiento lujurioso, me despido con pasión, pero sin amor.

xoxo

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