jueves, 19 de noviembre de 2009

Distancia.


Quiero sobrevolar esa distancia que nos separa, abrazarte y poder llorar en tu hombro cuando lo necesito – demasiadas veces para mi gusto – . Hablar mirándote a los ojos (perderme en ellos) y que me ayudes en mis decisiones difíciles.
Solo tu voz me calma, y me arranca una sonrisa sincera, evocando recuerdos pasados, grabados tiernamente en mi memoria.
No hablo desde un corazón enamorado, él ahora permanece callado, a la espera. Latente.
Créeme cuando te digo que te quiero, y siéntete especial porque una vez te amé con locura. Aunque quiera pensar que alguna vez he querido o querré a alguien tanto como te quise a ti, me estaría mintiendo a mi misma… el primer amor nunca se olvida, y eso es una verdad como un templo.
Recuerdo todas las noches que soñé dormir en tu cama y tantas otras que morías en mis brazos y me despertada con los ojos anegados en amargas lágrimas de miedo.
No sé como agradecerte que me hayas perdonado mi cabezonería, y sabes que me arrepiento sobremanera de no haber escuchado tus consejos. Ojala lo hubiese hecho. Supongo que era mi destino vivir este dolor, para poder doblegar mi bondadosa personalidad y hacerme más fuerte (o gélida) que nunca.
Siento que hay una barrera helada entre yo y el mundo exterior, que tengo miedo de sentir, de dejarme llevar. ¿Quizás es que no hay nadie lo suficientemente capaz para arrastrarme al vacío que es el amor?
No quiero pensar eso, quiero luchar y enfrentarme al futuro. Aunque no quiera y me niegue a pensar en él.
Todo es tan difícil de entender… ¿Por qué soy así? Y ¿Por qué hay gente que hace daño por placer? Es algo que no logro entender, tal vez soy demasiado buena, demasiado inocente para este absurdo mundo lleno de mentiras y dolor. Me destruye lentamente.
Hay días en que quiero desaparecer de este mundo, quedarme dormida y despertar cuando todo haya pasado. No puedo evitar sentirme sola, muy sola.
Odio las mentiras, y sobretodo, odio que me mientan. ¿Por qué? Oh, ¿Por qué me mienten? ¿Por qué les gustan tanto hacerme daño?
No merezco que me hagan daño… nunca más. Ya he sufrido suficiente ¿No?
De todas formas, la vida es esto. Sufrir, llorar, intentar vivir y no morir en el intento, hacerse fuerte, madurar, gemir, enamorarse y que te rompan el corazón, no fiarse de nadie, inventar historias, fotografiar almas, viajar en el tiempo (el país de los recuerdos enterrados y olvidados), tener miedo, emocionarse, vivir nuevos recuerdos (buenos y malos) e intentar mantenerlos intactos en tu memoria…
No quiero olvidarte, espero no hacerlo nunca.

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