miércoles, 30 de diciembre de 2009

Propuestas para este año (qué típica soy).

1) Adelgazar.
2) Ver más a mis amigos.
3) Trabajar y ahorrar para gastos varios, como tatuajes, libros, viajes, etc, etc.
4) Estudiar y esas cosas que conlleva la vida de estudiante.
5) Empezar de una vez a decorar mi habitación tal y como pensaba hacerlo el año pasado.
6) Terminar de leer todos los libros que me compré en verano (alrededor de treinta y no es broma)
7) Follar más y amar menos (o sólo a quien realmente merezca la pena)
8) Cambiar más y a mejor.
9) Hacer más vida familiar aunque odie estar con mis padres.
10) Ir a primera hora de clase.

La Promiscuidad.


Hoy, a petición de una amiga (¡Hola Paola!) voy a hablar de la Promiscuidad, así, con mayúscula la primera. Pero antes, voy a poner una definición de Promiscuo/a según la Real Academia Española.

promiscuo, cua.
(Del lat. promiscŭus).
1. adj. Mezclado confusa o indiferentemente.
2. adj. Que tiene dos sentidos o se puede usar igualmente de un modo o de otro, por ser ambos equivalentes.
3. adj. Se dice de la persona que mantiene relaciones sexuales con otras varias, así como de su comportamiento, modo de vida, etc.


Obviamente, me centraré en la tercera definición. ¿Es compatible el amor con la promiscuidad? Todo depende, no todo es blanco o negro. Voy a dar mi opinión, ya que es eso lo que se me ha pedido, así que allá va.

Para mí, la Promiscuidad no es mala, siempre y cuando se tengan unas pautas y valores que no dañen a las otras personas implicadas. Hablando mal y pronto, que no te folles a nadie si tienes pareja estable, a no ser que se haya hablado y se mantenga una relación abierta o vete tú a saber qué, si a tu pareja le parece bien, pues oye, aprovecha.
Tampoco es mala si estas soltera (hablo en femenino porque soy mujer y en temas de chicos no me meto), si no tienes pareja haz lo que te de la gana. Me da rabia la gente que piensa que somos unas putas solo por ser gente socialmente activa, aparte de que la definición de puta es otra, para mi, lo que sí sería una puta es una persona que engaña a su pareja con otra. Eso sí que es ser puta, no, creo que eso es peor, porque al menos las putas lo hacen para pagar facturas y no por gusto. (Un beso para todas las putas que estén leyendo este blog, va por ti, Lau.)
También está el topicazo de “los homosexuales, tanto hombres como mujeres, son todos unos promiscuos y promiscuas”. Vamos a ver, me encantaría ir a casa del/la gilipollas que se le ocurrió la frasecita de marras para decirle un par de cosas.
- ¡Eh! Soy más lesbiana que nadie, y no voy tirándome a todas las tías que me encuentro por la calle. ¡JÁ! ¡He tirado tu teoría por los suelos!
En fin, para concluir mi opinión, una frase: "No hagas nada que no quieras que te hagan a ti".

martes, 29 de diciembre de 2009

Quisiera...

Quisiera coserme a la cama y vivir de sueños toda la vida, sentir orgasmos cada noche y besos a la luz del día.
Arráncame las sábanas y dame calor con tu piel, por que estas son las noches más frías en las que viviré.
Mírame a los ojos, pero no digas nada.
Bésame despacio, pero con ganas. Con las mismas ganas que tengo yo de robarte una sonrisa y guardarla en una cajita.
Acaríciame suavemente, pero que al tocarme, sienta electricidad recorrer mi cuerpo.
Fóllame bonito o fóllame feo, como tú quieras, cariño. Eres tú la que tiene el control, pero a la que le gusta jugar a dominar y ser dominada, soy yo.
Quisiera una noche para conocerte y otras tantas para saborearte...
Quisiera… ¿Quién se atreve a seguir? :)

El tabaco es malo y los besos también.



Tengo una frase en mente desde hace semanas. Pero no te la diré. No la escribiré, es un secreto que jamás contaré. Tengo miedo de escribirla, y que todo cambie. Tengo miedo de sentirla en mi piel y que me queme con su hiel.
Pero tengo ganas de saborear el Marlboro de tus labios.

Puta conoce a Zorra.


Hoy no me ha despertado el despertador, ni los ladridos juguetones de mi perra, ni el beso de despedida de mi madre, ni la luz del sol filtrándose entre la persiana. Hoy me ha despertado una melancolía que me quema por dentro. Como un incendio devastador en mi interior que hace que me sienta vacía. Afortunadamente cierta personita adorable me ha hecho muy buena compañía esta tarde. La llamaron Laura, aunque últimamente se toman la libertad de llamarla puta, y cierta y sinceramente, es mi puta, así que, así solo la llamo yo.
Me llega un mensaje de “Zorra Puta” a la hora de comer: “Oye, Vilma Picapiedra más te vale no cancelar la cita o te arrancaré los ojos con una cucharilla de polo de Hello Kitty. Un beso chata :)” ¿Adorable verdad? Pues si, cuando la ves tienes ganas irresistibles de abrazarla y no soltarla. Es bueno tener amigas así, con las que hablar de cualquier cosa, tomar café, reírnos y despotricar sobre otras… ¿Escritoras? ¿Fotógrafas? Y profesores, que no falten, sobretodo los marxistas jovencitos y los salidos de tono.
Recuerdo que nos unió la música, y poco después la escritura. Curiosidad mía al ver fotos de The Dresden Dolls en un fotolog español, después me abandoné a leerte y me gustó. Y no recuerdo cómo, pero acabé teniéndote en mi grupo “Amores” del Messenger y a tenerte mucho cariño.
Se te quiere, Zorra.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Placebo para los sentidos.


Probablemente lo más bonito que exista en este mundo sea la voz de Brian Molko.

Vacía desesperación.



Anoche me dijeron que mi madre parece más joven que yo. Para rematar.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Parar. Pausar. Rebobinar.


A veces siento que mi vida es una película que se proyecta a cámara lenta en el cine de alguien a quién le gustan los dramas. Y ese alguien, además de regocijarse en el sufrimiento de los personajes, aprieta el botón de “pausa” en los momentos más trágicos, sólo para su goce y disfrute, y desgraciadamente para mi tormento, que soy la actriz principal.
Me gustaría que, aquel que este viviendo mi película personal, tuviese la decencia de rebobinar y dejar que escribiese un nuevo guión para mi futuro, y pintase la tristeza con colores chillones. Cambiar mi vida y la de aquellos que sufren igual o más que yo, porque sé que hay gente muchísimo peor, soy consciente. Y si estuviese en mi mano, borraría todas esas películas que contienen vidas, y las volvería a grabar con un nuevo enfoque, otra historia y muchas, muchas sonrisas y alegría. Si pudiera… viviría en mi sueño eterno, que es como una obra de teatro, en la que manejo cada diálogo, cada acto, a mi antojo. Y soy feliz. Dormir me hace feliz, porque todo está bien. Y en mi mundo, en mi sueño, en mi película (que está por estrenar) solo hay paz.
Y por supuesto, aquel que mira mi película, por favor si hay algo mágico en la trama de mi vida... Dale a "parar" para que pueda vivir siempre una fantasía.

Amor de abuela.

"¡Hay madre qué nieta más guapa! ¡Qué boca más bien hecha, qué boquita! ¡Y qué ojos más bonitos!"

Nota: Yo, sin maquillar, con la camiseta del pijama de mi padre y el pantalón de otro pijama, con el pelo sin peinar, zapatillas de ir por casa y cara de cansada.
¿Qué es sino, que amor de abuela hacia su única nieta?

viernes, 25 de diciembre de 2009

La opinión es lo que cuenta.

En mi blog puse las opciones: “basura”, “mágico”, “leído” para saber la opinión de las personas que siguen o leen de vez en cuando mi blog. Me llena de rabia saber que hay tres personas anónimas, que no tienen el valor para poner un comentario diciendo el porqué de que mi post sea una basura. Admiro las críticas, buenas y malas, si son constructivas y con fundamento, así que, esas tres personitas que se dan de sabias, me gustaría que, si leéis esto, expongáis vuestras críticas con las bases que creáis que tenéis en lugar de hacer un clic como cobardes. Un saludo y feliz falsedad a todos.

A quién me encuentre.


Sé que un día te encontraré y por fin me sentiré completa. Sé que contigo, cuando me enamores, pasaré noches eternas haciendo el amor, besándote y gastándote lenta y fogosamente. Recorrerás mi cuerpo con tus labios, y tu lengua se perderá en los lugares más recónditos y escondidos de mí ser.
Cuando me encuentres, seré tuya hasta el infinito, te esperaré lo que haga falta y te querré hasta que el amor nos consuma a ambas. No te pediré nada, nunca lo hago. Solo que me cuides, y me demuestres que te importo, lo mismo haré yo para ti, junto con millones de detalles que con el tiempo quedarán tiernamente grabados en nuestra memoria.
No te pediré el mundo, ni la Luna. Sólo sinceridad y afecto. Fidelidad y amor, hasta que se acabe y vayamos por rumbos distintos, sin dejar de querernos de forma latente e indefinida.
Sé que no olvidaré tus besos, ni tus caricias. Mantendré tu imagen impresa en mis pensamientos, nítida y con todos sus colores cada vez más vivos y frugales. Recordaré tu voz en un eterno eco que me marcará para siempre. Será así, porque me habré enamorado de ti. Cuando me encuentres, sólo cuando nos encontremos, y sepamos lo que somos, lo que seremos y lo que llegaremos a ser.

Foto: a quien le moleste, que no mire.

jueves, 24 de diciembre de 2009

1 año 1 post.

Este año no ha sido precisamente mi año. Continuas peleas de adolescente caprichosa con mis padres, eternas depresiones post ruptura de corazón, incesantes visitas a psicólogos y psiquiatras, para curar mi incesante tristeza… y todo para que, un día en pleno agosto decidiese por mi misma, lanzar al vacío todos mis antidepresivos, borrar de una bofetada mi cara de amargada y tomar la decisión de que así no podía seguir mi vida.
Me costó mucho, así de golpe y sopetón, pero poco a poco, comencé a reír, a ilusionarme por las cosas. Comprendí que lo mejor que puedes tener en la vida son amigos, porque ellos estarán ahí pase lo que pase, aprendí a quererlos y a valorarlos. Me sentí mejor conmigo misma. Y supongo que eso se admira en mis ojos, porque ya no me hace falta depender de nadie para ser feliz.
En este año he vencido mis mayores miedos y borrado de mi personalidad mis gigantescos defectos, aumentado mis virtudes y he dejado de teñirme el pelo de colores chillones (para alivio de mi familia y amigos).
He dejado mi vestimenta gótica depresiva para dar un poco de color a mi vida. He vuelto a escribir, que es lo más importante para mí. Más que cualquier cosa o persona. Cuando escribo, las ideas vuelan solas y se plasman sobre este folio cibernético que tantas horas y letras ha aguantado.
Dejé de torturarme con la idea de estar sola y sin el cariño de nadie. Tengo mis libros, que me llevan a lugares mágicos y hacen que viva vidas diferentes a la mía. Tengo mi cámara, y con ella, intento plasmar las almas perdidas de toda persona o mirada que se me pone a tiro de mi implacable objetivo. Tengo la música, que me traslada a un espacio fuera del tiempo, invadiéndome con sus letras y melodías, llenándome la cabeza de estribillos infinitos. Por último, tengo amigos, pero no a todos, no. Sólo unos cuantos, los especiales, los imprescindibles. Les quiero con locura.



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miércoles, 23 de diciembre de 2009

Tarde de Martes rara.


A pesar de este día tedioso y cansino, al llegar a casa me sentía más o menos bien. Hablé un rato con mi madre y mi abuela y eso me hizo sentir un poco mejor y confiar en mi misma un tantito. Después de comer me sentía terriblemente cansada, no físicamente, si no mentalmente. Agotada. Sin pilas. Con todas mis neuronas quemadas y requemadas de tanto pensar y centrifugar pensamientos en mi cabeza. De inventar recuerdos y recordar otros tantos. Agotada de llorar lágrimas silenciosas de un arrepentimiento atronador.
Ha habido un momento, en mitad de mi tormenta interior, y tras ingerir mi medicina para la ansiedad, en el que me he quedado dormida o al menos, eso creo. Un par de horas más tarde alguien me ha llamado, no recuerdo quien, le he colgado sin descolgar. No quería escuchar nada. Ninguna voz, ningún sonido salvo el de mi respiración entrecortada y mis suaves sollozos de niña pequeña.
Me he levantado y he tomado un poco más del medicamento recetado (que nadie se piense que me tomo pastillas a la ligera, es un tratamiento). He fumado incontables cigarrillos mientras lloraba amargamente bajo un manto de culpabilidad que me agobia. Sé que he cometido un error, lo reconozco. Y lo siento, por mí, por mis padres, y mi familia en general. Lo siento por mi futuro y por aquellas personas que creyeron en mí y las he defraudado nefastamente. Lo siento, de verdad.
He fumado hasta que todo me ha empezado a dar vueltas, y me he quedado adormilada sobre el suelo frío de mi baño, con los ojos cerrados escuchando el silencio. La paz en la no paz de mi interior.
Quiero cambiar, he cambiado mucho mi forma de ser, y los que me conocen de años atrás lo pueden corroborar. Ya no soy la misma niña suicida que era antes. Ya no. Ahora pienso más y actúo menos, y es un alivio. ¿Es tarde para cambiar? Espero que no. Espero dejar de delirar algún día con textos deprimentes que me describen de la mejor manera.
Quiero dejar que me conozcan de verdad, de ser yo misma y que no me anulen o juzguen mal. Yo no juzgo, hace mucho que no lo hago. Supongo que he madurado y aprendido con el tiempo y los años. Las experiencias y los recuerdos (que cortan como dagas).
Haré lo que debo hacer, aunque no sea lo que quiero hacer. Una vez más. Y espero no equivocarme sobre mí, y estar en lo cierto de que lo voy a conseguir. Quiero estudiar, quiero estar orgullosa de mi trabajo. Quiero que mis “amigos” dejen de juzgar lo que hago o dejo de hacer. Es cierto que me importa bien poco lo que digan o piensen de mi, pero al final una se cansa de escuchar siempre la misma canción. Y quiero que le den al stop o incluso que la borren del disco duro de sus cabezas.
También me gustaría borrar algunas cosas de mí, pero esa es otra historia.
Hasta mañana si Dios, (Risto Mejide) quiere.


"Quererse mal y pronto. Quererse tanto por tan poco. Quererse mucho sin ser feliz. Qué coño, quererse al fin y al cabo."
Risto Mejide.

martes, 22 de diciembre de 2009

La Navidad.


Un tema difícil de ignorar en estos días blancos y llenos de niños mirando absortos los anuncios de juguetes en las pequeñas y adictivas pantallas de televisión. Padres y madres sufriendo ansiedad porque saben que no van a llegar a fin de mes. Madres y padres tristes porque este año no van a poder hacer el regalo de los sueños de sus hijos e hijas. Adolescentes cabreados ante tanta hipocresía y tanto consumismo absurdo (osease, yo).
Mi navidad es pura fachada e hipocresía y tal vez por eso la odie. En realidad, pienso que odio la navidad desde que dejé de ser una niña y una profesora de primaria me reveló el secreto que no debió revelar a ningún niño de seis años.
Cuando eres pequeño todo es más fácil y eres más fácil de complacer o al menos yo, que nunca he sido una niña demasiado caprichosa. Nunca me han mimado y no creo que lo vayan a hacer a estas alturas. Ya sé qué me van a regalar para estas navidades, y me duele admitir que mi propia familia no me conoce en absoluto. La navidad es una época consumista. Hasta ahí bien. Pero, ya que compras un regalo, que le haga ilusión a la persona a la que va destinado, por lo menos. Casi siempre todos los años tengo que fingir que me encanta el regalo y fingir que me cae bien mi familia. Me refiero a mi familia lejana, porque a la que veo continuamente la quiero mucho.
Cuento por ejemplo, el día de Noche Buena, cuando vamos todos en tropel a cenar a casa de una hermana de mi abuela. Odio esa cena porque nadie conoce a nadie y me siento incómoda cada vez que me preguntan si tengo “novio”. Aclaro que esa parte de la familia es muy conservadora y no tienen ni idea aproximada de que las chicas para mi, son mucho más que amigas.
En fin. Odio a mi primo. No le soporto. Es el típico que se cree “guay” y se hace el “guay” delante de mí y de mi familia para que veamos lo “guay” que es y cuántos amigos tiene en diferentes partes del mundo. En realidad a ese chico nadie le quiere, y su madre es una fracasada que va arruinando una relación sentimental tras otra. Ojala no llegue a parecerme nunca a ella. Crucemos los dedos.
Tengo un tío que es “pepero” de pura cepa, y se pasa la velada hablando de “los maricones” de los “negratas” y de cualquier cosa que se le ponga delante que vaya en contra de sus creencias políticas y religiosas, claro está, utilizando sinónimos despectivos, que solo con el tono amargo de su voz, no haría falta usarlos.
Y bueno, en general y me he saltado a varios, son todos unos falsos. Y acabo las noches o de muy mala hostia o llorando. El año pasado me aburría tanto que me puse a leer una biblia que había “estratégicamente” colocada en la mesilla de café.
Creo que es fácil saber porqué no me gusta la navidad. Yo siempre he sido el centro de atención. Era la nieta única, la hija única y la única descendiente Mercader. En los cinco últimos años se han unido más y más niños al club. Primero fue Pol, luego las mellizas Alicia y Laura, luego José Antonio (Dios, que valor) y por último Daniel, la nueva y adorable incorporación. Puede que, al haberme hecho mayor y prácticamente adulta, siento como que me han dejado olvidada en un rincón, que nadie se acuerda de mí. Apartada de mi familia a la fuerza por ya no ser una niña, por ser ya una mujer y por ser diferente de todas las demás. Sí, seguro que por eso odio la navidad. Y porque odio ver tanta felicidad junta.


Foto: Audrey Kitching navideña.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Nos ha tocao' el gordo.

Este año nos ha tocado el gordo. Una profesora gilipollas y una tutora subnormal.
Desde que dejé la secundaria y comencé el bachiller no he tenido más que problemas con todos o varios profesores. El primer año, un profesor consiguió que me fuese de las clases llorando (además de mi asignatura favorita), otro profesor odiaba a las mujeres y favorecía sólo a los alumnos, con eso te lo digo to’. Al año siguiente repetí curso, aparte de problemas con profesores tenía problemas personales, así que, me tocó repetir. Ese año fui con ganas, iba a estar con amigos y me hacía mucha ilusión. Entonces, conocí a la que iba a ser mi profesora de filosofía. Y me quise morir. Otra gilipollas que lo único que hacía era marearnos con su extraña forma de dar clase. Y su extraña forma de ser, para qué negar lo evidente. Y otro profesor subnormal de dibujo, que te insultaba a la primera de cambio y sin contemplaciones. Luego me enteré de que la única profesora que valía la pena se estaba muriendo y ya quise desaparecer.
Sin embargo, este año creo que se lleva la palma. Sí. Porque nos ha tocado el pack de los profesores sabelotodo, gilipollas, intransigentes y maleducados. Ojo, que se salvan dos. ¡DOS! SEÑORAS Y SEÑORES de nueve profesores que tengo. Y no solo lo pienso yo, que no soy la única tonta que esta indignadísima con las notas. Que sí, que este trimestre me lo he pasado por el forro, lo admito y lo acepto. Pero no acepto suspender una asignatura en la que he trabajado y era fácil aprobar. Que no sé mis fallos y si es verdad que me merezco ese mísero 4, quiero saber qué he hecho mal y cómo hacerlo mejor. Pero… la GILIPOLLAS de la profesora que tenemos, una vieja neurótica, histérica y todo lo malo que acabe en “ica” no quiere darnos notas ni decirnos en qué coño fallamos.
En fin, para resumir. Que yo me voy a poner las pilas duracel, pero aquí yo no voy a ser la tonta que trabaje y luego no se demuestre mi esfuerzo. Ya está bien hombre. Que esto es una fiesta. Que no es normal.
La tutora, otra que tal baila. Una “vieha”, que falta muchísimo a clase, y también se inventa las notas sobre la marcha. Oh, a ti un 3, a ti un 8, a ti un 5… al tún-tún y se acabó. ¡Pues yo se dar de hostias al tún-tún la mar de bien oiga!
Bueno, lo dejo ya, que me enervo demasiado. ¡Qué van a pensar de mi los vecinos! (es irónico, ya que me importa bien poco lo que piensen los demás de mí.)

sábado, 19 de diciembre de 2009

Enamorada del mar.


Estoy enamorada, enamorada del mar. Me gusta sentirlo bajo mis pies y que las olas acaricien mis piernas. Me gusta su olor, ese perfume salado que impregna el aire que respiro cada día.
Adoro caminar sola por la arena, con música en mis oídos, o escuchando la calma silenciosa de la playa solitaria.
Sueño con hacer el amor en un lecho de arena, con el mar como único testigo, y que las olas bañen mi cuerpo mientras el éxtasis me recorre por dentro.
La playa en un día nublado, desierta, tranquila. Paz. Es lo más bonito que pueda haber en este mundo. Nadie sabe apreciar lo hermoso de la soledad, del silencio interrumpido por el crepitar de las olas del mar. Los cuentos de fantasía en el que las sirenas enamoran marineros con su voz dulce y cantarina… el mar es tan fascinante y aterrador al mismo tiempo… es enorme, profundo. Lleno. Frío o cálido. Salado. Precioso. Azul. Limpio. Romántico. Especial.
Tengo ganas de hacer el amor en la playa hoy.

viernes, 18 de diciembre de 2009

El baúl de los recuerdos.


Historia de la niña de alambre.

Cuenta la leyenda, que, en tiempos remotos vivía una niña oscura. Los ojos no le bailaban, sus labios no sonreían y sus coletas se agitaban rígidas contra el frío cortante del viento. La niña, sin darse cuenta se adentró en un abismo de tristeza y melancolía que la carcomía por dentro. No sabía que le pasaba, la embargaba la locura y pasaba noches enteras de terrible insomnio y tan solo quería acabar con su vida, terminar con el profundo dolor y nada que sentía en el pecho, ese vacío que la llenaba hasta límites insospechados. La niña se cortaba, su piel mutilada lloraba en silencio la sangre de sus venas en cada corte, ella lloraba entre extasiada y aterrada, pues tampoco eso la ayudaba. Desconsolada y exasperada acudió a la tétrica mansión de la “madre Muerte”, la famosa bruja de la ciudad, pensando que tal vez ella podría ayudarla a morir, deseo que sentía desde hacia mucho tiempo. Se encaminó pues, hacia la morada de la bruja, quien la recibió sobresaltada sospechando sus intenciones.
Era una mujer vieja, de cabello ralo y plateado. Su piel traslúcida hacia que los humanos corrientes la temieran. La miró con recelo y preguntó:
- ¿Qué quieres niña?.- su voz era cansada y tenebrosa.
- Quiero que me ayudes a morir “madre Muerte”.- espetó, sin rodeos la niña muerta en vida.- No aguanto más esta soledad, este desconsuelo, siento que nadie me quiere y que no sirvo de nada en este mundo. Necesito desaparecer de la faz de esta tierra llena de mediocridad, llena de un vacío inmenso que se come mis entrañas y no me deja vivir… Por favor.- suplicó la niña arrodillándose frente a la bruja, que parecía horrorizada ante semejante petición..
- Pero… ¡Sólo eres una cría! ¿Y que hay del amor, de la ilusión, del cariño? ¡Te queda mucho por vivir!.- exclamó la vieja, sintiéndose ultrajada. No entendía la pena que apagaba la llama de la niña poco a poco, no entendía su sufrimiento y dolor.
- Son sentimientos que desconozco.- dijo la niña entre sollozos sordos.- solo siento miedo, soledad, angustia y solo deseo la muerte.
Los ojos oscuros de la bruja llamearon de furia, en sus pupilas se oía el crepitar de su rabia.
- ¡Por tu osadía te condeno a vivir una vida inerte, en una niña de alambre te convertirás, tu corazón dejará de latir y la frialdad del metal se apoderará de él para toda la eternidad!.- conjuró “madre Muerte” con toda su cólera.

En poco menos de un suspiro su corazón dejó de latir, y su piel rosada y dulce se convirtió en una masa fría de metal color zafiro, como sus ojos. Sus trenzas se tornaron tiesas como estatuas y sus extremidades apenas se movían.
Y así la niña se sumió en ese eterno abismo gélido, lleno de amargura y resentimiento. Decidió entonces encarcelarse en una prisión de alambre, que ella misma tardó siglos en construir, bañada en lágrimas de escarcha, llena de lamentos.
Se colgó de una cuerda, esperando a que la muerte llegase a por ella. Sin saber que bajo la prisión metálica de su alma, latía quedamente su corazón, implorando encontrar el amor, la ilusión y la alegría. Aquellos sentimientos que nunca podría experimentar. Lloró desgarrada por la pena, arrepentida y deseosa de haber tenido una vida mejor, más paciencia y de no haber sabido apreciar la vida, tal como era, hermosa como sí misma.
Justo cuando su llanto se hacía más enérgico, tanto, que hasta las nubes lloraban, el viento soplaba fuerte y su prisión se tambaleaba por momentos, ocurrió algo inesperado; un ángel se le apareció, la criatura más hermosa que había visto jamás. Embelesada por sus encantos, pensó que había muerto y esa era su recompensa, la belleza personificada. Una Venus que era un ángel del infierno. Sus miradas se cruzaron, llenando su alma de amor y calor, devolviendo el color carmesí a su atormentado corazón roto, dándole por fin una razón para vivir… Pero fue demasiado tarde, la niña, moribunda quedó aferrada a la franja entre la vida y la muerte, atrapada en un mundo hostil cuya única luz era el amor del ángel…


Te quiero B. ♥

jueves, 17 de diciembre de 2009

Deseo-Tortura.


Por las noches, siento la tortura de mi cuerpo anhelando el calor de otro cuerpo en mi cama fría y deshecha. La calidez de una piel contra la mía. Las palabras se me quedan atragantadas y el aire se me va, así como la vida y las noches vacías, que pasan solitarias y silenciosas, clavándome dagas de silencio en el corazón y en la fuente de mi deseo y pasión. Un calor sinuoso, infundido por sueños retorcidos y húmedos. Sucios. Sueño con labios, con lenguas y manos. Con pieles y ojos que me miran pintados de placer. Y siento las sábanas teñidas de orgasmos que se pierden en la noche y el éxtasis soñoliento que recorre mis entrañas. Y me despierto desolada. Anhelante. Abatida. Caliente.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Vida.



La vida. Cuando le he visto, inevitablemente he sentido una oleada de ternura que me ha sacudido todo el cuerpo. Es la vida en carne y hueso. En carne blanda y pálida y pequeños huesos de niño. Estaba calladito, con los ojos cerrados, ausente del mundo. Recibiendo todas las atenciones y mimos. No podía dejar de mirarlo, de entrelazar mis dedos en sus manitas y dejar que los apretase con ansia. De vez en cuando se tocaba la cara, tímido y bostezaba. Entonces todos hacíamos “Ohhhh” con voz atontada. Lo típico, y nunca me cansaré de hacerlo. Me he pasado la tarde haciéndole fotos y más fotos. Me daba miedo cogerlo, porque no soporto ver a los niños llorar, así que he optado por observarle sin descanso, con expresión cariñosa y amor en los labios cada vez que le besaba. No le conozco, no he hablado con él, no he tenido un momento a solas con él para abrazarlo y olerlo. Pero ya le tengo cariño. Y además, tiene mi nariz, el gen dominante de los Mercader. Adorable.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Fóllame.


Fóllame, pégame. Araña mi piel. Átame a la cama y dame placer. Con un pañuelo, con un látigo, con tus manos o con tu lengua. Hazme el amor, tócame hasta que el placer me consuma. Bésame, gástame los labios. Une tu cuerpo al mío, hasta desgastarnos, hasta ver la luz del alba. Déjame memorizar tu piel, tu sabor. Que se me graben tus orgasmos en mi sexo, tus gemidos en mi memoria, tus caricias en mi piel.
Arráncame la ropa con los dientes, destrózala, no me importa. Solo quiero sentirte, dentro, muy dentro de mí.
Dormiremos, pero yo quiero más, mucho más. Tus pilas conmigo, se agotarán.



http://www.youtube.com/watch?v=MIGmUL_QqGY

jueves, 10 de diciembre de 2009

Hipocresía.



hipócrita.
(Del lat. cristiano hypocrĭta, y este del gr. ὑποκριτής).
1. adj. Que actúa con hipocresía. U. t. c. s.

hipocresía.
(Del gr. ὑποκρισία).
1. f. Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.


Según mis amigos, familiares y yo misma, soy una hipócrita. No lo dicen, pero las miradas lo insinúan, y ya se sabe que una imagen (en este caso, un rostro) vale más que mil palabras. Todo esto si lo miras desde fuera y no estas en mi cabeza. Me explicaré o al menos lo intentaré, porque siento como si tuviese que justificarme, aunque no sé porqué razón abría que hacerlo.
A veces el cuerpo se separa de tu mente y actúa solo. A veces el corazón se revela contra tu mente y va por libre. A veces, solo a veces y bastante pocas, por cierto, mi mente mantiene a raya a todos los factores exteriores.
Soy humana, estoy viva y tengo 18 años. Estoy en edad de meter la pata, equivocarme, caer y levantarme (aunque tarde siglos en levantarme) sé que sobrevivo y que seguiré sobreviviendo (al no ser que me arroye un autobús).
Soy de naturaleza fuerte, aunque a veces el dolor parezca vencerme. Han pasado tantas cosas, que me siento inmutable. Indiferente de todo y de todos. He sentido el dolor más fuerte, el miedo más doloroso. He sentido el dolor de la amargura en mi propia piel, en mi cuerpo. También he sentido satisfacción, y la más grande de las emociones, aunque, desgraciadamente, esos recuerdos están borrosos en mi cabeza.
La vida es una caja, donde se coleccionan recuerdos, pensamientos y sentimientos. No todos son buenos y no todos son malos. No todo es blanco o negro, aunque, y soy la primera, en que no deja que haya demasiados grises en su vida. No por nada, simplemente soy así, radical. Radical e hipócrita. Todos lo somos a lo largo de nuestra vida, yo tengo el valor de admitirlo y afrontarlo. Sin miedos y sin remordimientos.
No soy orgullosa, al menos, no demasiado. Sé reconocer mis errores y sobretodo sé enmendarlos o intentarlo.
Tengo muchos problemas en la cabeza, y para aliviar los dolores, recurro a la negación, me miento a mi misma, entierro el miedo bajo capas de mentiras que hacen que mi vida sea “más fácil”. Pero al final la verdad sale a la luz, y quedas como una verdadera gilipollas.
Sí, soy gilipollas. Sí, soy una hipócrita.
Pero soy fiel a mi misma.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

TBPV.


Este puente me ha dado mucho en lo que pensar. Me he dado cuenta de que, sería FELIZ, si todos mis días o al menos, la mayoría de ellos fuesen así. Veros cada día, estar con vosotras, reírme, y olvidar todo lo malo. Ha sido muy importante para mí, porque temía que no estuviésemos bien las cuatro juntas y ha sido completamente alucinante y genial.
Ya estoy pensando en cómo y cuándo volver. No os imagináis lo que os quiero y lo que significáis para mí, por más que intente plasmarlo con palabras, jamás podría. No cabéis. No hay palabra o grupo de palabras que definan lo que siento. Con vosotras resucito, con vosotras estoy a gusto y protegida. Me siento querida. Me sale solo y natural mostrarme cariñosa con cada una de vosotras, puede que, especialmente con Blanka, y es que he llegado a desarrollar un instinto… llamadlo maternal, por vosotras, pero con Blanka más, es la que más me conoce supongo que es por eso. Siento deseos de proteger a Tefy y a Paó, tal vez porque son más pequeñas y tengo complejo de “madre preocupada”, con Blanka es como una sensación que tenemos las dos por igual, como iguales, hermanas. Os considero a todas como las hermanas que no tengo y ojala tuviese.
Me gustó hablar a gritos y cantar en la calle, ver como Blanka se emociona (y más cosas jajaja) viendo a su adorado L. Reír al ver a Paó y Tefy comerse mi espuma del pelo… los bailes de Paó, los videos que me hace Blanka mientras la armo en su cocina… ver Luna Nueva al lado de Blanka y reírnos y burlarnos de las mismas escenas… en fin, son pequeñas cosas, que para mi son muy grandes y significan MUCHO.
No sé como expresarlo mejor, lo que he escrito me sabe a poco, solo espero que para vosotras también haya sido especial y mágico estar las cuatro juntas y deseo que se repita y pronto. Os amo demasiado♥

viernes, 4 de diciembre de 2009

Dichósos (por no decir putos) billetes.


Voy a relatar cómo ha sido para mí esta semana, caótica. Me dieron la noticia de que mi DNI se había extraviado, con lo cual no podía comprar ni el billete para ir a Madrid este fin de semana ni nada. Conseguí ir el jueves a hacerme el nuevo (en la foto salgo con cara de susto, según Andrea). Por la tarde me puse a comprar los billetes y cuál es mi sorpresa al saber que no tengo dinero suficiente en mi cuenta, vamos, que me he pulido casi 2000 desde septiembre. Conclusión: no se me puede dejar sola con dinero. Hay que aclarar que me he comprado todo el material escolar, libros, etc, etc. Que me he comprado ropa que mis padres no pueden pagar y sí, porqué no, me he comprado varios caprichos (para saciar mi vacío interior, supongo). Todas las cosas de las que me privé durante años me las he conseguido ahora, mayor de edad y con tarjeta de crédito. Una locura. En fin, que me han pagado mis padres el billete (qué majosos). Me he puesto totalmente histérica cuando he ido a imprimir los billetes y no tenia tinta en la impresora, obviamente llevo pensando toda la semana que hay algún espíritu que no quiere que vaya a Madrid… pero vamos, que ya esta todo arreglado y en unas horitas estaré achuchando a mis chicas favoritas (L).

Foto: de mi maravillosa y vieja réflex analógica, la cual he conocido hoy (ya que la primera vez que la toqué todavía babeaba y gateaba) es muy buena, se porta bien conmigo, y se nota que me quiere. Recuerda como de bebé mordisqueaba la tapa del objetivo. Adorable. Sí, estoy loca, pero feliz y emocionada y no aguanto las ganas de usarla!

jueves, 3 de diciembre de 2009

Será por sueños raros...

RECOPILACIÓN DE LOS SUEÑOS MÁS TÓRRIDOS, TÉTRICOS, RAROS E INCOHERENTES DE HACE UN PAR DE AÑOS.

SUEÑO NÚMERO UNO.

Beso su cuerpo, acaricio su cabello, entralazamos nuestros cuerpos, las pieles se rozan, los labios se besan… y las muñecas sangran. Su cuerpo se debilita, su respiración cesa. Ella está muerta.

SUEÑO NÚMERO DOS.

El murmullo de las calles repiquetea en mis oidos, pero no me importa. Acaricio mi vientre abultado, mientras observo desde la cama, los grandes edificios de la ciudad. Se escuchan pasos. Ella está aquí. Entra sigilosamente, me giro y le dedico una sonrisa, me alegra que haya vuelto. Ella me mira a su vez preocupada de que aun no este dormida. Poco después desvía su mirada a la de mi gran tripa de embarzada, sonríe complacida mientras se quita el traje del trabajo. Vuelvo a tumbarme mirando al techo, con el corazón un tanto desbocado, esperando recibir su beso. Se acerca a la cama y se desliza entre las sábanas, impregnadas del aroma de nuestro amor. Me abraza con cariño, besando mi cuello con ternura. Más trade nos quedamos dormidas, entrelazadas. Susurrándonos interminables “te amos”…

SUEÑO NÚMERO TRES.

La noche oscura, iluminada por la luna y la tenue luz de las hogueras. Es una noche mágica, porque estoy con ella. Tumbadas en la arena, nos miramos, y simplemente, contemplamos nuestros rostros enamorados mientras nos cogemos de las manos.

SUEÑO NÚMERO CUATRO.

Isabel habla sobre el conductismo con énfasis cuando inesperadamente me suena el móvil. Es ella, pido permiso para salir ha responder e Isabel asiente a regañadientes. Ella me habla llorando, angustiada, me siento impotente, no puedo aliviar su pena. Ella me avisa, se va a suicidar. Oigo su grito y un golpe sordo. Ella no contesta, no hay línea. Está muerta. Rompo en llanto, un dolor muy fuerte atormenta mi alma, necesito acabar con la tortura. La ventana esta abierta, intento tirarme pero me lo impiden. No paro de repetir: ella está muerta, está muerta… me vuelvo loca.

SUEÑO NÚMERO CINCO.

Tengo el corazón el la boca. Todos nos esperan, ella está conmigo, intenta tranquilizarme con dulces besos y tiernas caricias, pero no puedo, es un nerviosismo bueno, estoy deseando que todo el mundo la vea, la admire, y ¿Por qué no? Ser una vez más, el centro de atención. Llegamos y todas las miradas se posan en nuestras manos entrelazadas, nos miran con sorna, divertidos y asombrados, pero nadie dice nada. Nos sentamos juntas, al lado de mis amigos, quienes se presentan por su cuenta, nos besamos, ante los atentos ojos de todos los presentes. Sonrío de satisfacción.


SUEÑO NÚMERO SEIS (el más alocado, incoherente y extraño de todos).

Las dos vestidas de blanco viajamos en autobús. Intentamos controlar el cariño que sentimos hasta llegar a nuestro destino.
Más tarde aparecemos ambas en un salón amarillo, en el que se encuentran nuestros más íntimos amigos y familiares. El aire huele a limón, toda la comida lleva limón; la tarta, pollo al limón, incluso nuestras pieles saben a limón.
De repente aparezco yo en otro lugar, en casa de mis abuelos, donde mi abuela ha hecho una coca de limón. Voy a comer un trozo cuando llega mi abuelo de mal humor, abre la nevera y saca la leche para comerla con la coca.

- ¿Qué te pasa?.- pregunto.
- Se lo llevan todo, Dios es el culpable, se lleva a mi amor y ahora a mi hermano.
- ¿Cómo?.- que yo supiera, mi abuela seguía viva…
- Vicente ha muerto.
- Pero… ¿Cuándo?.- pregunto al borde de las lágrimas.
- Hace una semana. No se lo he dicho a nadie.
- ¿Cómo fue?
- Tuvo un accidente… en una curva.

Automáticamente pensé, vale, mi tío a muerto, espero que Elvira también, pero no digo nada.

Sin ningún corte, aparezco en mi futura casa, en la cual vivo con Elena y Blanka, la cual se ha convertido en mi mujer (¿?). Estamos en la cama, rodeadas de rosas y velas. Ella está desnuda y se me ocurre tapar su cuerpo con pétalos y rosas enteras, cojo la cámara y comienzo a hacerle fotos. Está preciosa, con un poco de rubor en las mejillas y la boca entreabierta. En ese momento entra Elena:

- ¡ELENA! ¿No ves que estamos ocupadas?
- Tonterías… os hemos organizado una fiesta, venga venid al patio.

Nos vestimos y salimos de la habitación, otra vez todo es amarillo y huele a limón. Con la única diferencia de que todo está lleno de salchichas enormes.

- Como no tenéis dinero para ir a Alemania… os la hemos traído aquí.
- No íbamos a Alemania para ver el paisaje…- dice Blanka, nostálgica.
- Íbamos a ver a Mindless.- suspiro.
- Lo sabemos.- dicen todos al unísono.

Acto seguido se ve en una tele a MSI en directo, primero sale Jimmy, hablando en inglés con lo cual no entiendo nada… solo oigo al final pussy… Blanka comienza a reír.

- ¿Qué ha dicho?.- pregunto.
- Ha dicho… jajajajaja que… nos desea un buen matrimonio… y…
- Vale, ahora entiendo lo último jajaja

Pero, no todo podía ser bueno, a continuación sale Lynz, chillando algo, lo que me llama la atención es que está tremendamente embarazada. Ahora la que chilla histérica soy yo, las lágrimas me salen solas y me caigo al suelo presa del pánico.


SUEÑO NÚMERO SIETE.

El piso rodeado de Yorkshires, todos sentaditos, mirándome con pena. Mi madre a mi lado, histerica, me grita que me deshaga de ellos, no sé que hacer. Estoy asustada y confusa. Siento angustia y desespero. Uno a uno, voy lanzándolos por el balcón. Veo como se estampan contra el suelo, embadurnado de su sangre inocente. Corro en la desesperación a socorrerlos, con las lágrimas bañando mis mejillas, pero han desaparecido, todo está limpio y sin esos pequeños cadáveres. Entonces es cuando me despierto…


Soy rara, lo sé, pero sé que me adoráis :)
Mañana Madriiiiiid! :D

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Paó T.


La conozco desde hace mucho y, aunque no hable con ella ni la vea tan a menudo como quisiese, la adoro y la quiero como a la que más. El tiempo y la distancia no tienen porqué romper una relación de amistad. Y creo que ella y yo somos un claro ejemplo. Cuando estoy mal me anima con sus palabras o me hace reír con sus gestos o simplemente con su presencia, tiene ese don. Ella es especial. Te quiero Paó.

Tefy S.


Ella aguanta mis rabietas, mis inseguridades, mi pesadez… se lo cuento todo. Me hace reír (¡qué cansada estoy!), es como una cómplice cuando se trata de quitar amargura a mis asuntos oscuros. Me siento bien a su lado. Además, adoro a su hermana, que ha salido igual de achuchable que ella. En definitiva, le doy gracias por mantenerme “cuerda” y escuchar todas mis mierdas. Te quiero.

Blanca L.


La amo ¿Vale? Es de las pocas personas a las que se lo digo y se lo digo sinceramente. La he amado de verdad, la he deseado, la he querido y la quiero. La admiro, a veces la envidio, la veo poco y últimamente necesito abrazarme a ella y dejarme llevar por las lágrimas y la emoción. Sé que ella me va a escuchar, me va a hacer que lo olvide todo y que sea feliz al menos por unas horas/días. Protégeme del miedo y de la soledad. Porque a veces pienso que solo te tengo a ti, aunque estés lejos. Te quiero.

El muro.


¿Alguien ha visto la película The Wall? Es una película jodidamente genial, con la que me identifico muchísimo. La película habla de Pink, un cantante de rock que, se ha encerrado en sí mismo, en el propio muro de piedra de su alma, por culpa de traumas infantiles, drogas, fama, un fracaso matrimonial, inapetencia sexual… me identifico porque, así como Pink yo también estuve escondida durante mucho tiempo en mi propio muro particular.
De mi infancia los momentos felices los recuerdo borrosos, pero se vuelven nítidos si recuerdo las palizas y abusos por parte de mis compañeros. También recuerdo los ojos (negros) imperturbables del profesor que lo observaba todo sin decir nada.
Esa experiencia me forjó una personalidad solitaria y agresiva. La sigo teniendo, pero ahora no llego a las manos y mi parte agresiva sale poco a la luz.
Disfrutaba torturando a los que me torturaban, vengando mi cuerpo y mis heridas.
La adolescencia es una etapa de mi vida un poco más feliz, ya no se metían conmigo, ya no era el juguetito de nadie. Sin embargo, mis amigas a la tierna edad de trece y catorce años, ya tenían sus primeras experiencias con chicos, y yo, tímida y reacia al contacto humano, tendía a inventarme escabrosas historias sobre mi vida sexual. No había amor, no sabía lo que era.
Desde siempre no he manifestado un sentido interés por el contacto humano. No toco a mis amigas, no abrazo a mi familia. Me pongo rígida y no me siento cómoda con las muestras de afecto. Aun así, soy muy cariñosa, pero ese es otro tema.
Yo tenía mi muro anti personas, anti sentimientos, anti emociones. Conocí a alguien, tarde, pero la conocí. “Jamás te haré daño, no podría, yo te amo.” “No me dejes, sin ti no puedo vivir”. “Te amo más que a nadie”. “¿Quieres casarte conmigo?”. Son frases que me creí como una tonta, son frases que, hicieron que el muro se abriese un poco, no solo a ella, si no a los demás. Ya no me sentía mal si me abrazaban.
Creo que, el muro se desintegró completamente cuando me entregué a ella, cuando le di todo lo que tenía. Poco tiempo después se acabó, y yo, me sentí tan mal que mi dolor construyó otro muro, mucho más frío, mucho más fuerte. Pensé en todo, en mi pasado, en los problemas en casa, en mis problemas, en ella… y llegó un momento en que me hice insensible a todo. Si veía llorar a mi madre, no sentía nada, pero me veía en la obligación moral de consolarla. Cosas así.
Ahora mi muro esta derritiéndose, y no tengo miedo porque, he aprendido que la vida se basa en experiencias y es así. Nunca nada sale como uno quiere y lo acepto, lo entiendo. Quiero experiencias y si ahora son buenas, mañana serán malas, pero las habré vivido. Que antes la amargura dijese a través de mí que me arrepentía de todo lo que hice en mi pasado, ahora en frío, no me arrepiento tanto, porque fue una experiencia. Algo que tenía que vivir y punto.
Ya no huyo, ya no me oculto. Y así soy feliz. No os privéis nunca de la felicidad, y aunque hay que pensar con la cabeza, dejar que los sentimientos tomen un poco las riendas no es tan malo.

martes, 1 de diciembre de 2009

Sí, tengo ganas de Frank Iero.


Cuando tienes un terrible dolor de cabeza, hasta el punto de sentir un sueño mortal y embriagador en el cuerpo, puedes hacer varias cosas para dejar de pensar, ya que, en mi caso, el dolor viene de ahí, de darle tantas vueltas a las cosas que me mareo, siento vértigo de mis propios pensamientos. En estos casos, lo mejor es desahogarse, follar como una loca, ponerse ciega a porros, o beber hasta desfallecer. Todas las opciones me gustan, y las haría si tuviese, chica, porros y alcohol. Pero, tengo música. La música siempre está ahí. No se puede escuchar cualquier tipo de música, porque, las letras te pueden hacer pensar. Necesitas hard core, del bueno. Que los gritos y berridos inunden tu mente, cuerpo y alma. Que retumbe el suelo y las paredes con cada vómito de palabras teñidas de rabia y piensas por un instante en lo a gusto que se queda una cuando grita como una cosaca.
Las letras, que aparentemente no te dicen nada, encierran cada una un significado especial y, en cada parrafada se despilfarra toda la energía que a ti te falta ahora. Siempre hay una frase de amor, una palabra tierna, que entre tanto grito apenas se aprecia, pero es la gracia, te sientes especial por un momento, porque sabes de lo que habla y te sientes comprendida, una furia compartida.
Mi furia, mi ira, lo transformo en letras, que, obviamente podrían cantarse (berrearse) y lo haría yo misma si, tuviese voz para hacerlo, mi voz. De niña que se queda afónica cuando está más de cinco horas hablando sin parar. Mi voz, susurrada y monocorde cuando no tengo ganas de nada. Mi voz ñoña cuando llevo mucho tiempo sin hablar con alguien que me gusta o a quien quiero. Mi voz, dulce, empalagosa. A veces la odio. Otras no.
Me apetece un concierto de esos en los que acabas molida, con los músculos entumecidos y la piel cubierta de moratones, te pitan los oídos y la cara de asombro y felicidad, de suficiencia, no te la quita nadie en una semana. Después de una sesión de música así, no puedes hablar en varios días e inevitablemente, te sientes caliente durante bastante tiempo. A mi me pasa, estas tan llena de energía que se manifiesta en ti un deseo sexual constante e irrefrenable.
Tengo ganas de bailar cuerpo con cuerpo, gritando y sintiendo el alcohol recorrer mis venas. En fin, que tengo ganas de Leathermouth.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Oh, no, otra vez yo.



M-M-M-Monster
“Don't call me gaga
I've never seen one like that before
Don't look at me like that
You amaze me...”


Esta soy yo, con el cabello sin peinar, la lencería que tanto me gusta, el amor de mi vida entre los brazos y los ojos marcados de negro. Son cosas que me definen. A lo largo de todos mis escritos intento describirme y darme a conocer poco a poco, la mayoría que lee esto me conoce o cree conocerme, pero no. yo he cambiado mucho, mi interior y mi forma de pensar, pero eso es otra historia.
Normalmente me cuesta confiar y sentirme segura con alguien nuevo, por miedo a que me hagan daño, supongo. Me muestro fría al principio, aunque, depende de cómo evolucione mi relación con la realidad, la capa de hielo que me separa del mundo, se derrite poco a poco. No sé cómo ni porqué, estas atravesando ese muro gélido que tengo dentro. Me haces, como dices tú, bajar la guardia. Y sale a la luz mi verdadero yo, la persona que pocos conocen. No me pasa a menudo y es algo que me aterra, captas mi atención sin ni siquiera darte cuenta.
No sé si hago bien escribiendo esto, siento que vomito demasiadas palabras, demasiadas tonterías. Pero es lo que siento y si no lo digo reviento. Tampoco quiero que se malinterpreten mis palabras, desde siempre escribo todo lo que se me pasa por la cabeza, por absurdo que sea.

A veces, me siento un monstruo, yo me entiendo enserio, intento no darle demasiada importancia a las cosas, pero, sin pensarlo, se la doy. Soy así, de gran corazón y lo escribo amargamente porque, aunque intente ser fría e impenetrable, no lo consigo, siempre hay algo o alguien, que consigue abrirse camino entre la maleza (im)penetrable de mi corazón, alma, vida.
Me gustaría serlo, una reina del hielo, una señora de lo gélido. Pero ansío el calor de las personas, el contacto. Los besos, las caricias, los abrazos. Pensé que podía vivir sin ellos, pero no puedo.
Dependiente. Según en qué casos lo soy. Tengo que confesar que hace un par de años yo dependía totalmente de los demás. No podía ir a ningún sitio sola, por miedo al simple hecho de estar sola en un mundo desconocido para mí. Pero, a base de experiencias, buenas y malas, me he abierto al mundo, he saboreado lo amargo del dolor y el dulce del amor. He vivido la muerte de cerca y he llorado hasta quedarme sin lágrimas en el cuerpo. He gritado hasta quedarme sin voz y he odiado hasta desgastarme.
He hecho el amor y el no amor. Dejé de escribir hasta que, un día, sin pensarlo, comencé de nuevo y ahora, como una droga, no puedo dejarlo. Hago el amor todos los días, con mi alma, con las letras, con la música. Las palabras que brotan de mis dedos y se plasman en este papel, provocan un sentido éxtasis en mi interior, una explosión orgásmica al acabar cada folio, cada párrafo y cada frase.
Como escuché una vez, “Un escritor sangra en cada página que escribe” y yo siento como la sangre se derrama en cada letra. Y me hace gozar de una forma, en la que nadie, puede hacerme gozar. Las personas te fallan, el amor, te rompe, pero los libros, la literatura, siempre están ahí. Latente. El arte en sí, te ayuda a sobrevivir y los artistas saben de lo que hablo, porque, en la gran mayoría, somos personas sufridoras, o profundas. Puedo alardear de “conocer” bastante bien a la gente, soy observadora, tal vez tengo un sexto sentido, llamadlo como queráis. Sé leer almas, se leen en los ojos, porque los ojos, son el reflejo del alma, pero, por vergüenza o miedo, algo me impide leer en los ojos oscuros, muy oscuros o los claros muy claros. Me intimidan, me atrapan, me desvelan…
Llevo tiempo sin poder dormir, soñando con los ojos negros que me quitan el sueño.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Un mal día.


Hoy es un mal día, hoy es uno de mis pocos días en los que me siento tan sola, que me quema. Una masa de oscuridad que se extiende por mi cuerpo, haciéndome daño, disfrutando con mi dolor. Es horrible estar rodeada de gente que te quiere y aun así sentirte abandonada. Sin ganas de nada. He decidido dar un paseo y disfrutar de mi soledad física, dejando todos los malos pensamientos de lado, el aburrimiento y el sentimiento de despecho que se aloja hoy en mi interior. No sé porqué razón me pasa esto, no tengo ni la menor idea. El viernes, fue un día increíble, fue genial, divertido, revelador y me sorprendía a mi misma. Todo junto. El sábado fue un día normal, tal vez un poco triste cara a las 3 de la madrugada, cuando Sara y yo nos contábamos confidencias del pasado, recordando el dolor que sentimos tiempo atrás, mientras fumábamos cigarrillos, escuchábamos a Gary Jules e intentábamos teñirlo todo con una nota de humor irónico. Aparentando ser fuertes.
En realidad no me hace falta aparentar fortaleza, sé que soy fuerte. Lo sé. Pero a veces me cuesta recordarlo, a veces, la debilidad se apodera de mi y me hace sentir vulnerable y sola. Como hoy. Hoy me siento vulnerable, y en consecuencia me siento sola y triste. Con ganas de tirarme en la cama, con música en mis oídos, para dejar a mi mente vagar por donde quiera.
O tal vez, lo que necesito es un cambio, correr contra el viento, y que el frío me corte la piel. Necesito estar envuelta en agua de mar, desnuda. Necesito estar en una cama deshecha con un cuerpo caliente a mi lado. Necesito un cigarro y algo para beber, algo fuerte, a poder ser.
Olvidar que existo y volver a empezar cuando despierte.

Una invención mía...


La tenue luz se filtraba a través del grueso vidrio de la televisión, iluminando nuestros rostros inmóviles, fijos en la pantalla. No podía leer sus pensamientos, yo no hacía más que pensar en sus labios. Era demasiado nerviosa e insegura para besarla.
Ella, apoyada en mi pecho, su cabeza, apoyada en mi pecho, subía y bajaba a cada bocanada de aire mía. Me moví un poco, solo un poco, para no molestarla y fue como si su cuerpo se encendiese. Algo en su interior se activó. Su mirada, ahora posada en mí, se tornó húmeda. Se relamió los labios, mirándome los míos. Se puso a mi altura y nuestras respiraciones se encontraron, entrecortadas. Sentí sus labios besándome con suavidad, mantuve mis ojos cerrados, disfrutando del momento y escuchando como poco a poco mí corazón se aceleraba.
En ese momento, se despertaron mis ganas de ella, el deseo de su cuerpo. Hundí mis manos en su pelo, y repasé su cara con los dedos, memorizando sus rasgos y cada centímetro de su piel…

lunes, 23 de noviembre de 2009

Intento de descripción número 8.259.


Todas las veces que he intentado describirme, hablar de mí, siempre, me he dejado algo. Así que opto por describir lo que pienso que son mis rasgos personales más importantes. Mi marca, mi sello de identidad.
Soy rebelde por naturaleza, mal hablada por parte de familia (¡Y qué coño! ¡Me gusta decir tacos, joder!), a pesar de todo, soy dulce, me gusta mimar a los míos y demostrar mi afecto, pero, a según qué personas. Soy reservada, no me gusta contar mi vida o mis intimidades por ahí, al no ser que sea alguien de confianza o alguien especial.
Hay gente a la que quiero demasiado y no sé como hacérselo saber o me da demasiada vergüenza que lo sepan, tal vez porque así demostraría mi verdadera debilidad, cuando quiero aparentar ser una roca.
Tímida, según para qué cosas, normalmente la timidez se diluye cuando estoy a gusto con alguien, si estoy nerviosa, hablo sin parar y me muevo mucho. Me gusta reír y hacer reír a los demás, sobretodo cuando están pasando por un mal momento. Me gusta escuchar, pero, si me cuentan algo que ya he oído tropecientas mil veces, me pongo de mal humor. Soy temperamental, aunque dócil, me acoplo a los demás, supongo que tengo una personalidad amoldable. Cuando algo no es de mi agrado, lo hago saber enseguida, puedo decirlo a buenas o ponerme borde, depende de la persona y/o situación.
Soy sincera, aunque, si sé que la verdad puede doler es posible que me calle o que me vaya por los cerros de Úbeda, con tal de no dañar a la otra persona en cuestión.
Odio las mentiras, como todo el mundo, supongo. Me cuesta mucho confiar plenamente en alguien y me cierro cuando mi instinto me dice que algo va mal.
Como me dijeron una vez, quiero demasiado y sufro demasiado. Es decir, de buena soy tonta. Y me hacen daño, todos me hacen daño, de una forma o de otra, por eso, en mi corazón, en mi alma, se ha formado una barrera de hielo, que me hace ser fría en ocasiones, cuando tengo miedo o cuando algo no me gusta, una situación o algo por el estilo.
Generalmente no puedo estar sola por la calle, me entra el pánico, aunque me gusta estar sola de vez en cuando, disfruto de mi soledad.
Tengo un corazón muy grande y una paciencia todavía mayor, no me rindo fácilmente y si algo quiero, algo me cuesta, y eso lo sé desde que tengo uso de razón. “La suerte nunca regala, solamente presta” (No sé dónde lo leí.)
Cambio mucho de opinión y me canso enseguida de las cosas (ojo, no de las personas), como por ejemplo, de mi estilo, mi pelo… siempre necesito hacer algo nuevo y emocionante para evitar la rutina.
Me gusta arriesgarme, quien no arriesga no gana, aunque luego me pase noches enteras sin dormir esperando la fatídica respuesta de mi locura.
Soy un alma oscura, tal vez por mi madre, que también lo es. No siempre soy positiva y mi humor cambia mucho a lo largo del día (aunque, últimamente es bueno).
He tenido etapas de mi vida turbulentas, que, afortunadamente, han servido para bien, y las cuales he dejado muy, muy atrás y lejanas en mis recuerdos. Esas vivencias han forjado quién soy ahora y porqué soy así. Sinceramente, hay muchas cosas de mi que no me extrañan si miro a mi pasado.
Soy capaz de memorizar diálogos enteros de series o películas. Adoro hacer fotos, pero todavía no he podido ahondar demasiado en el tema (falta de recursos).
Hablando más íntimamente de mí, me gusta susurrar al oído, pasarme horas pegada a unos labios, o adherida a un cuerpo, de mujer. Me gusta mirar dormir, pero odio tener que despertar, así que suelo usar otras opciones (como lanzar a mi perra o tirar pelotas). Me gusta dormir con alguien, pero solo un rato, sí, eso rompe todo el romanticismo, pero me cuesta mucho dormir con otra persona a mi lado, aunque me gusta. Adoro que me abracen por detrás o simplemente que me abracen. Que me toquen el pelo, el corazón… que rocen mi piel y sentir ese cosquilleo maravilloso viajando por todo mi cuerpo. Me recreo el los olores y sabor de otro cuerpo femenino, e invento recuerdos que luego plasmo sobre este papel.
Me gusta ser yo misma en general, aunque desgraciadamente no puedo serlo todas las veces que me gustaría…
Y seguro que me he dejado algo… pero, lo dejo para que lo descubras , si quieres. Yo quiero descubrirte a ti :)

domingo, 22 de noviembre de 2009

Agua - Vida.


Agua - Vida. La vida es difícil, complicada, a veces, una verdadera mierda. No voy a negar que hay días en los que no puedo más, en los que me siento más muerta que viva, en los que no sé que hago aquí, en este mundo. Cuando tengo uno de esos oscuros días míos, me encierro en mi baño, me desnudo, me miro al espejo en intento ver algo bueno en mí. Lloro y me derrumbo, es entonces cuando me meto en la bañera y me mojo con agua muy fría. Me hace sentir viva, se acelera la respiración y el corazón, inevitablemente sabes que estas viva en ese preciso momento. Es como una extraña euforia que me vicia. Como un orgasmo, aunque diferente. Prolongado, inmediato…
Posiblemente sea una tontería escribir sobre esto, y no estoy queriendo decir que hoy haya sido un día malo, al contrario. Me siento afortunada y aprendo a ser feliz con mi vida, apoyándome en quienes me rodean.
También quería decir, que tengo muchas ganas de ti. A veces me siento absurda y tonta, porque me haces sonreír como una verdadera gilipollas. Suerte que no me ves todos los días (en realidad, preferiría que me vieses). Quiero que me abraces y me protejas del frío. Y decirte que… You're so amazing, so amazing... ♥

sábado, 21 de noviembre de 2009

Tú me importas.


En pleno delirio ebrio, me acordé de ti, y de ti, y de ti, y de todas las personas que me importan de verdad. Aquellas a las que amo, aquellas a las que quiero, a aquella que me gusta tanto…
Sentada en un portal, esperé pensativa, observando la noche y fumando un cigarrillo, sola. Y fue la primera vez en mucho tiempo, en la que no me sentí sola. El ruido de las calles era como música para mi, el frío, me hacía sentir viva y sentía una ligera sensación de ensoñación.
No puedo evitar pensar en todo lo que me ha pasado en tan poco tiempo y lo mucho que me ha ayudado. Estos últimos meses, han sido un alivio para mi, pues los meses anteriores, fueron un tormento y una verdadera locura.
He madurado, he aprendido a valorar a los demás, a apoyarme en los amigos y no dejar que mi corazón sea el que lleve las riendas de todo.
Aunque siga teniendo los mismos problemas, y que intente ignorarlos, me siento mejor, los sobrellevo mejor.
No sabéis el dolor que provoca llegar a casa y vivir cada día la misma historia que ayer, dolorosa, patética y triste.
Me escondo, huyo. Me sumerjo en los libros, expreso lo que siento con palabras y fotografío mi alma. Me dejo llevar por la música y durante un rato me olvido de todo. El arte, las personas, están para hacerte olvidar todo lo malo del mundo, de la vida. La hacen más fácil y mejor, te hacen amarla, sentirla y no querer dejarla ir.
Gracias a todos por sostenerme.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Desnuda.


Desnuda me entrego al arte, sin complejos y sin miedos. Las sombras dibujadas en mi piel, crean formas anómalas en el cuerpo. Hermosas. Éste es mi cuerpo, con el que he nacido y crecido. Es la caja que porta mi alma, mi corazón y mis entrañas.
Es lo único de mi que puedo entregar, es lo único que, comunicado con el alma, sabe dar sentido a las caricias y a los besos. Fugaces, tiernos.
El cuerpo, que nos permite vivir los orgasmos del alma, vivirlos, revivirlos, sentirlos y gemirlos.
Una fotografía oscura, morbosa y caliente. Sórdida. Puede inspirar infinitas sensaciones en distintos cuerpos, distintas almas. Yo solo quiero provocar una serie de sensaciones. Éxtasis. Lujuria. Amor. Pasión.
No sé si yo, mi cuerpo, mi alma, pueden despertar esas sensaciones en el cuerpo (alma) de otra persona, otra mujer.
Quiero hacer sentir lo que me hace sentir a mi un cuerpo de mujer, me hace evocar recuerdos pasados e inventar nuevas historias, en mi mente, o sobre este papel. Me incita a pensar, divagar, soñar. Me excita, se calienta mi piel.
El alma, que reside en el corazón, que, a su vez, vive (sobrevive) en nuestro pecho y, cada vez que ves a esa persona especial, te avisa, un golpecito, un murmullo, una sonrisa, un latido, dos latidos, miles de latidos. Fuertes, vivos.
Es el amor, almas perdidas y almas encontradas de este universo. El amor, lo que da la vida. Y la vida, lo que da sentido al amor.
Quiero sentirme así. Es la mejor sensación del mundo.
Tener el alma libre, pero encontrada.

Hoy, dormida sobre los espejos,
He soñado que abrazaba tu cuerpo
Y le hacía el amor a tu alma.
Hoy, acariciada por el reflejo de tu ser,
He recordado todas las noches de mi vida
En las que fuiste mío y te diste a mí.
Hoy, callada y silenciosa sobre la luz,
Te he dicho que te quiero en soledad
Deseando despertar al otro lado.
Hoy, dormida sobre los espejos,
Quería que ellos fuesen nuestra cama
Mecida por el reflejo de mis sueños.
Hoy, susurrando tu nombre en un rezo,
He sentido todo el dolor de tu ausencia
Perdida de nubes y esperanzas marchitas.
Hoy, al despertar de este pasado,
He visto mi sombra transparente
Caminando descalza hacia la muerte


Jordi Sierra i Fabra.

Mírame.


Mírame, como si fuera la última vez. Bésame, huéleme, no me dejes caer.
Me da miedo besarte y engancharme a tus labios, hacerme adicta a ti.

Pero, te hablaré de mí. Conóceme.
Tengo un olor diferente cada día, mis labios son suaves, mi piel es pálida y de satén, mis caderas curvas, llenas. De mujer. Mi pecho, ya lo has visto. Mi nariz, espero que la dibujes algún día, aunque yo la odie. Mis ojos, tristes, expresivos, oscuros y emocionales.
Soy tímida, insegura a veces, malhablada cuando estoy a gusto (es un cumplido), soy miedosa, impulsiva (pero mucho, mucho), risueña, seria en ocasiones, optimista puertas hacia afuera, me gusta llamar la atención y ser distinta a los demás. Especial, como diría L. (es la única que sabe ver la belleza de mi interior, tal vez por eso la quiero tanto), soy cariñosa, inteligente, aunque vaga. Soy muchas cosas y me gustan otras tantas, pero sobretodo quiero que las descubras tú.

Manuela Roca, excepcional.


Manuela Roca. ¿Quién es Manuela Roca? Ella es una mujer excepcional, luchadora, fuerte y bella. Un modelo a seguir. Mi modelo a seguir. Manuela lleva 12 años luchando contra un cáncer que finalmente ha ganado la batalla. Pero ella no se ha dado por vencida, y sigue luchando a pesar de todo. Nunca pierde la sonrisa de su rostro, aunque en sus ojos se lee el miedo a la muerte.
Es la mejor profesora que alguien tenga el honor de tener, no sólo enseña la materia, si no que nos enseña cómo es la vida y como hay que vivirla. Como hay que enfrentarse a los miedos y ser fuertes, no rendirse. Ella me ha enseñado todo eso y mucho, mucho más.
Se deja la piel por sus alumnos, da clases en pleno tratamiento contra su fatal enfermedad y además, piensa que no es buena profesora porque no sabe controlar sus alumnos y es, simplemente que peca de buena persona, de tener una paciencia inmensa para poder aguantar a los cuatro estúpidos de turno.
Cuando tengo un mal día, pienso en ella, en todo lo que sufre y en lo mucho que se esfuerza por sobrevivir, y eso me da fuerzas a mi misma.
No quiero pensar en el día en que se vaya de este mundo, porque, nadie se da cuenta, de que va a ser una gran pérdida para nosotros y para esta sociedad. Sería maravilloso que existieran más personas como ella, pero, Manuela es única y tal vez eso la haga tan especial.
No valoran su esfuerzo y sus ganas, y eso me altera y me enferma. Es tan cruel verla hundida, tras una clase desastrosa en la que los alumnos la insultan o demuestran su pasotismo de la asignatura ignorándola… cuando ella vive la Filosofía, vive la Psicología y vive todo lo que hace.
No sé si leerá esto alguna vez, algún día. Quizás remueva recuerdos oscuros, o se entristezca al ver cada vez más cerca la realidad. Mi realidad es que Manuela en mi nunca va morir, porque siempre habrá un hueco para ella en mi corazón, siempre la recordaré como aquella profesora que me enseñó a pensar, que se preocupó de mi mal estar y que se alegró de mi felicidad. Ella, que siempre tiene un comentario agradable para todos y que demuestra su cariño a quienes se lo merecen y a los que no también.
Si tuviese que definir a Manuela con una sola palabra, a pesar de todo, sería vida.

Pasión, sexo, lujuria.


“Pasión. Está dentro de todos nosotros, durmiendo, esperando. Y aun sin desearlo, sin pedirlo, se desata, abre sus fauces y aúlla. Nos habla, nos guía. La pasión nos gobierna a todos y nosotros obedecemos, ¡Qué remedio nos queda! La pasión es la fuente de nuestros mejores momentos, la alegría de vivir, la claridad del odio y el éxtasis del dolor. A veces duele más de lo que podemos soportar. Si pudiéramos vivir sin pasión, tal vez encontraríamos algo de paz, pero estaríamos vacíos, habitaciones vacías, destartaladas y húmedas. Sin pasión, estaríamos realmente muertos.” Ángel (Buffy Cazavampiros)
El sexo. “Todo se reduce al sexo” (Brian Kinney)
Hoy me siento muy sexual, y no tengo idea de porqué, pero me gusta.
Sí, siento que mi piel está ardiendo, mucho más caliente de lo normal. Y tengo deseos de desnudarme, a pesar del frío atenazador que gobierna la noche.
Sexy. No sé si soy sexy o no. pero hoy me siento sexy, diferente. Bien.
No es que tenga ganas poderosas de hacer al amor (sin amor, gracias) es más como una sensación ¿Sabes? Algo que siento yo y que nadie más puede sentir si no está dentro de mí.
La lujuria. ¿Qué tiene esta palabra que me embelesa tanto? Me encanta decirla, escribirla, deletrearla, sentirla, gritarla y a veces hasta gemirla. Es preciosa. Es sexy, es romántica pero guarra. Sí, admitámoslo, es una palabra sucia. Bellamente sucia. Me recuerda al cálido cuerpo de la Venus de Milo, o al cuadro del Nacimiento de Venus. Me viene a la mente un cuerpo de mujer, pálido, sensual (otra palabra que adoro), cubierto de rubio vello, con el cabello largo y rizado cubriéndole los hombros perfectos y blancos, entre cuyos mechones se pueden adivinar los pechos firmes y suaves.
Me recuerda al olor de una mujer, al olor del sexo y vagamente al del amor (dulce y amargo a la vez).
El dolor, el que se produce cuando se implican sentimientos en una relación “puramente sexual”. O cuando amas a alguien que no te ama (o no lo suficiente, lo que tu/yo necesitas/to).
Duele amar a quien no te ama y duele que utilicen tu cuerpo diciendo que lo hacen, no te fíes de nadie. Se es “más feliz así” (me miento a mí misma, sí, mecanismos de defensa, estoy perturbada, lo sé. La sociedad me ha hecho así.)
A veces el dolor es dulce, porque saca lo mejor de mi, quiero decir, cuando el dolor es desgarrador, no me salen las palabras, pero cuando la herida a sanado (o al menos apenas queda un amargo rastro de resentimiento y odio hacia mi misma) las palabras salen solas, se dibujan en mi cerebro y mis dedos las plasman, tal cual las pienso, en este folio cibernético (amado mío).
Con este pensamiento lujurioso, me despido con pasión, pero sin amor.

xoxo

Mentiras.


Mentiras.
Las hay de todo tipo, mentiras piadosas, que no hacen daño a nadie, mentiras para sobrevivir en esta sociedad intolerante (a las que yo recurrí mucho en mi infancia) y mentiras que se inventan para satisfacción propia, porque se tiene un problema mental o porque gustan de hacer sufrir a los demás.
También una persona puede engañarse a sí misma, es un mecanismo de defensa que se llama negación. Hay muchos mecanismos en los que se usa la mentira, pero hay que estar muy perturbado (yo lo estaba/estoy) para recurrir a ellos. De todas formas yo en esos casos puedo llegar a comprenderlo.
Pero odio las mentiras y odio a la gente mentirosa, no se merecen mi respeto ni el de nadie.
Yo admito que he mentido mucho, pero aquella etapa infantil la dejé atrás, junto con mi inocencia robada y las imágenes de violencia grabadas a fuego en mi memoria. No me sentí orgullosa en su momento ni me siento orgullosa ahora. “No es mentir si te obligan a hacerlo” (Brian Kinney, Queer As Folk.) no es que nadie me apuntase con una pistola obligándome a mentir, pero sentía una presión invisible pero fuerte que sí me obligaba a hacerlo. Supervivencia. Aceptación.
También he llegado a negarme/mentirme acerca de mi sexualidad, y he cometido errores (uno muy grande en particular) que ha dañado a terceros sin ser mi intención y de los que me siento profundamente arrepentida.
Ha pasado mucho tiempo, he madurado, y tengo la suficiente confianza en mi misma como para no necesitar recurrir a la mentira. Ya no tengo miedo de lo que piensen los demás de mi, dejé de tenerlo cuando me dí cuenta de que lo que más les jode a los “abusones” es la indiferencia hacia sus actos/burlas.
Las mentiras duelen más que los recuerdos semi olvidados, aquellos que se guardan en el inconsciente y que salen a la luz de vez en cuando para torturarte un poco.
La mente, tan maravillosa, tan misteriosa… ¿Habrá una especie de mecanismo en el cerebro que incite a las personas a mentir? ¿O es cosa de la inmadurez generalizada de esta triste sociedad?
Me duelen las mentiras, me duelen los engaños. Ya no te puedes fiar ni de tu sombra…
Escribo desde la rabia, no estoy hecha para este mundo sin sentido, y esta vida vacía.
Cuando me miro en el espejo, tengo una permanente expresión de tristeza y melancolía. Una mirada adulta y torturada. Ojos llorosos y tristes. Mirada perdida y absurda. Ciega. Veo sin ver nada. No quiero ver este mundo mentiroso, ni vivir en él.

Distancia.


Quiero sobrevolar esa distancia que nos separa, abrazarte y poder llorar en tu hombro cuando lo necesito – demasiadas veces para mi gusto – . Hablar mirándote a los ojos (perderme en ellos) y que me ayudes en mis decisiones difíciles.
Solo tu voz me calma, y me arranca una sonrisa sincera, evocando recuerdos pasados, grabados tiernamente en mi memoria.
No hablo desde un corazón enamorado, él ahora permanece callado, a la espera. Latente.
Créeme cuando te digo que te quiero, y siéntete especial porque una vez te amé con locura. Aunque quiera pensar que alguna vez he querido o querré a alguien tanto como te quise a ti, me estaría mintiendo a mi misma… el primer amor nunca se olvida, y eso es una verdad como un templo.
Recuerdo todas las noches que soñé dormir en tu cama y tantas otras que morías en mis brazos y me despertada con los ojos anegados en amargas lágrimas de miedo.
No sé como agradecerte que me hayas perdonado mi cabezonería, y sabes que me arrepiento sobremanera de no haber escuchado tus consejos. Ojala lo hubiese hecho. Supongo que era mi destino vivir este dolor, para poder doblegar mi bondadosa personalidad y hacerme más fuerte (o gélida) que nunca.
Siento que hay una barrera helada entre yo y el mundo exterior, que tengo miedo de sentir, de dejarme llevar. ¿Quizás es que no hay nadie lo suficientemente capaz para arrastrarme al vacío que es el amor?
No quiero pensar eso, quiero luchar y enfrentarme al futuro. Aunque no quiera y me niegue a pensar en él.
Todo es tan difícil de entender… ¿Por qué soy así? Y ¿Por qué hay gente que hace daño por placer? Es algo que no logro entender, tal vez soy demasiado buena, demasiado inocente para este absurdo mundo lleno de mentiras y dolor. Me destruye lentamente.
Hay días en que quiero desaparecer de este mundo, quedarme dormida y despertar cuando todo haya pasado. No puedo evitar sentirme sola, muy sola.
Odio las mentiras, y sobretodo, odio que me mientan. ¿Por qué? Oh, ¿Por qué me mienten? ¿Por qué les gustan tanto hacerme daño?
No merezco que me hagan daño… nunca más. Ya he sufrido suficiente ¿No?
De todas formas, la vida es esto. Sufrir, llorar, intentar vivir y no morir en el intento, hacerse fuerte, madurar, gemir, enamorarse y que te rompan el corazón, no fiarse de nadie, inventar historias, fotografiar almas, viajar en el tiempo (el país de los recuerdos enterrados y olvidados), tener miedo, emocionarse, vivir nuevos recuerdos (buenos y malos) e intentar mantenerlos intactos en tu memoria…
No quiero olvidarte, espero no hacerlo nunca.

Miedo.


El miedo te acelera la respiración, y el corazón se desboca en un rápido e intenso galope, como cuando sientes el orgasmo cerca y violento, arrastrándose por el interior de tu cuerpo, te estremeces y te cuesta respirar, aunque abras la boca, borracha de placer, el aire no llega a tus pulmones, que están llenos de gritos y jadeos. Una diferencia es, que cuando tienes miedo, la piel se te pone pálida y fría. Cuando sientes placer la piel te arde, está húmeda y rosada.
El miedo es un sentimiento que permanece enterrado hasta que viene alguien y lo desentierra, entonces no duermes, no comes y estas en constante alerta. No acabas de fiarte de nadie, ni de los gestos ni de las palabras. Es horrible sentir miedo, pero es algo que vive con nosotros, dormido, acurrucado en un rincón y que, una vez despierta, es difícil que vuelva a hibernar.
¿Puedo pedirte algo, miedo? Desaparece de mi vida, vuelve a dormir, permanece callado en un rincón de mi corazón. Deja de atormentarme, deja que piense por mi misma, no me ciegues, no me hables. Déjame sola. Con mi dolor, con mi no dolor, con mi felicidad o lo que queda de ella. Déjame con lo que pueda ser o no ser, solo déjame, desaparece de mi vista. Mis sentimientos te odian. Yo te odio.
Oh, el odio, un sentimiento brutal, destructivo, pasional… lo opuesto al amor, otro sentimiento destructivo y pasional. Ambos te comen poco a poco hasta dejarte sin nada. El odio te consume, la rabia te envuelve y no te deja ver la realidad. Te agota.
No quiero sentir nada. No quiero odiar más, no quiero tener más miedo.
Solo quiero ser...
Dulce. Rara. Especial. Única.
Simplemente… yo.

Sentimientos vacíos.


A veces creo que estoy vacía por dentro. Siento que mi alma esta gastada y usada. Sí, me siento usada, cuerpo usado, corazón usado – diatésico, enfermo, loco, roto, muerto – utilizada sería la palabra más apropiada y no quiero sentirme así nunca más. Tengo miedo a querer (demasiado), de enamorarme de nuevo… aunque no creo que vuelva a sentir tanto como antes (y lo agradezco, es agotador). El amor es como un deporte de riesgo, algo peligroso. Puede salir mal (la mayoría de las veces, de ahí el miedo a perder a alguien de por si maravilloso) o puede salir bien.
Ciertamente no veo mi futuro atada a una persona. Antes sí. Era ingenua, una niña. Ya no soy una niña, la niñez y la inocencia la perdí hace mucho tiempo. Ahora intento concentrarme en ser feliz junto con mi soledad absoluta, vivir sin necesidad de cariño o amor. ¿Para qué? Mejor el amor propio (que desgraciadamente no tengo).
Como me siento vacía intento llenar ese vacío con libros, maquillaje, ropa nueva, alcohol, drogas, tabaco… no es algo de lo que me sienta orgullosa, pero lo sobrellevo mejor así.
No tengo un punto de apoyo y tal y como es mi vida, lo necesito. Sí, tengo amigos, pero no es lo que necesitaría (¿?) ahora mismo. No es que lo necesite, creo que es más lo que me gustaría tener, aunque no llegue a tenerlo nunca.
Sí, sí, soy negativa. Bah. Soy realista.
Y no, no tengo un mal día, en realidad, estoy eufórica, aunque físicamente me duele todo… (no me sienta bien salir hasta tan, tan tarde y dormir en casas ajenas), con todo, fue una buena noche.
Y hoy voy a tener un buen día/noche.
No estoy muy inspirada… tengo tantas cosas que contar, tantas cosas que me quedan por sentir, decir, analizar, gritar…
Tengo ganas de ti. Creo.
El miedo me ciega.

Absurda bipolaridad.



Me siento enferma, una enferma mental. Gastada, desquiciada. Lo que me pasa por la cabeza sé que no es lo normal. Me he levantado infeliz, con ganas de morir o de dormir – eternamente – pero conforme han seguido los minutos de este día, me he llegado a sentir eufórica, pesimista, histérica, feliz, muy infeliz… ¿que no tendré un agudo caso de bipolaridad? Solo me pasa lo malo cuando estoy sola y me siento todavía más sola y abandonada.
La soledad, es ensordecedora. El silencio, aterrador. Esta situación me amarga la existencia aunque intente engañarme a mi misma diciéndome que soy feliz y que todo está bien. Nada esta bien, nunca nada va bien. Tengo miedo, creo que, incluso tengo miedo de ser feliz, porque una vez lo consigues, tienes el miedo de que se acabe, de que te la roben. Pienso muchas cosas últimamente, me miento, a mi corazón y a mis deseos, pensando qué es lo mejor y lo peor, me contradigo o es mi corazón el que se contradice. No lo sé… “Dentro de mi orden siempre hay un desorden, y dentro del desorden, del caos, la estabilidad y en ella la inestabilidad que me lleva a la felicidad” (Gracias, Rhea). No soy una persona inestable, sé que no lo soy, de hecho, me considero una chica simple, con las ideas claras, pero no se puede decir lo mismo de mi corazón (que es capaz de amar con una fuerza sobrenatural e incluso anormal). Quiero demasiado, pero nadie me quiere lo suficiente a mi, y eso, es algo muy, muy triste, una persona que solo sabe dar amor y que a ella no le hayan dado amor de verdad nunca en su vida. Si lo pienso demasiado, me hundo en un abismo oscuro. No quiero volver a ese abismo del que he salido recientemente (y sin ayuda de NADIE). Tal vez volver con el gran amor de mi vida haya ayudado a mi lenta recuperación post ruptura de corazón. Ahora, lo siento en mi interior, y sé que es verdad, porque mi cuerpo y mi alma actúan así, no voy a sufrir más por amor.

Ella.


Aquella que lame mis heridas,
Las huele, las besa,
Las cura con su saliva.
Las entiende, las busca,
Las encuentra.
Cicatrices en mi brazo, que residen en mi alma.
Toda la noche en vela,
Son su lengua pegada a mi piel
Limpiando la sangre muerta
De un corazón que es fiel.

La voz interior.


La voz. El miedo.

Un murmullo callado.
Un sonido mudo.
Un silbido tétrico.
Un suspiro aliviado.

La voz que retumba en mi cabeza, una voz de ultratumba que me hace estremecer, su eco retumba en mi memoria, evocando recuerdos del ayer.
El pasado enterrado en mi cerebro, bajo sesos, pensamientos y neuronas. Es la voz que destapa en un sórdido tira y afloja, las imágenes escondidas en mi interior. La caja de Pandora.
Mi corazón - diatésico – está escuchando esa mórbida voz ronca. El aire viciado se come mis ojos y mastica lentamente mis entrañas. Muerde. Todo está sucio, manchado y negro. Rojo.

Una voz bella, rosada, azulada.
Caótica.
De niña, de mujer aniñada. Con ojos de gata y labios de puta.

La voz dormida susurra tranquila. El dolor ha pasado, pero la marca sigue ahí, como un tatuaje mal hecho, la cicatriz de la peor verdad.

Mal, muy mal.

Veo la luz de la inspiración.





Me siento algo inspirada hoy al leer algo que me ha recordado porqué te quiero y porqué me enamore de ti. Tus letras, tus palabras, tus párrafos... pensar que tu forma de escribir fue la que me engatusó es algo aterrador y da miedo (de verdad). Tal vez fue tu personalidad incierta, saber que eres una rosa negra, tan difícil de encontrar, que no deja que los demás la conozcan, pero, aunque parezca poco, puedo presumir que te conozco y me siento bien al hacerlo, no me arrepiento de nada, sé que nuestra historia fue de las más bonitas que va a haber en este mundo, porque sí, porque es una historia de libro y quiero plasmarla con mis palabras, como sabes yo puedo contarla. Ahora tengo una melancolía que me quema, pero es algo bueno y algo que hecho de menos (de forma sana y cuerda), me gusta que hayan salido las cosas así, porque me he dado cuenta de que te prefiero de esta forma. Las lágrimas están luchando por salir, porque te echo de menos y no he hecho cosas que me gustaría mucho hacer por miedo a volver a caer. “no quiero mirarte, quizás, pueda caer y enamorarme de ti”. Nuestra canción por excelencia (Gracias, Rhea). La cantidad de canciones que nos describen, que cuentan al mundo nuestra historia. “Nada más verte en aquel jardín quise que fueras mía” (Gracias, Porta). Hacía mucho que no describía mis sentimientos en un papel – ordenador – supongo que porque estaba tan amargada que temía que esa amargura, ese resentimiento dejara que las palabras se manchasen y distorsionasen.


¿Sabes? Creo que solo soy capaz de sentir cuando escucho letras que hablan de amor, y recreo el vago recuerdo que tengo de lo que es estar enamorada y ser feliz estándolo. Espero que todo salga bien esta vez, sea lo que sea. Y que esta vez salga bien contigo y que no volvamos a separarnos.


Me parece que ahora me apetece hablar de mí. De lo que siento y de lo que espero de mi misma y de lo orgullosa que me siento de ser como soy y de haber sobrevivido a todos mis miedos. De haber dejado atrás antiguos vicios, aunque me haya “enganchado” a otros. No sé cual es peor, supongo que el que tu y yo sabemos. Cada vez que me miro en el espejo no puedo dejar de pensar en toda la cadena de fatídicos acontecimientos que me llevaron a hacerlo, pero en fin, es agua pasada y tengo una muralla de hielo que hace que todo me resbale ahora mismo.


Soy impulsiva hasta puntos insospechados, demasiado buena todavía, tengo que aprender a ser un poco más cruel (¿más? ¿volver a ser mala? Más me vale serlo.) y tengo que volver a escribir, porque llevo demasiado tiempo sin hacerlo y eso va a acabar matándome. Volver a ser yo, pero diferente y espero que mejor y más madura y menos “quiero más que nadie, aunque no me quieran a mi”, el amor sin condiciones está bien, incluso puedo llegar a sentirlo (¿amar otra vez?), pero todo tiene un (puto) límite.


No quiero enrollarme más, aunque ahora he vuelto a sentir lo que es el vicio de escribir sin pausa y sin tapujos (casi). Todavía no me siento con fuerzas de escribir con totalidad todo lo que siento/deseo/quiero. Es complicado. Supongo que, te quiero a ti, de todas las formas que puedo/podemos/debemos, y me siento bien.